En letra pequeña

Fabián [email protected]

FRACASO

¡Cómo es posible que vengan ahora los encuestadores a decir que ellos vaticinaron el triunfo de Bolaños, tal como se dio! Si yo mal no me acuerdo, todos, sin excepción, hablaban de un empate técnico, y hubo unos que hasta miraban ganar a Ortega con cinco puntos de ventaja. Decir ahora que el voto oculto se fue para allá, que en tal escenario podía ganar, y otras sandeces, es solamente reconocer una cosa: fracasaron señores.

TRES ESCENARIOS

Porque es bonito ponerse el turbante de adivino y vaticinar que don Enrique tenía tres posibilidades, perdón, escenarios: o gana o empata o pierde. ¿Así quién no?

¡A CUMPLIR!

Lo peor que podría hacer don Enrique es empezar a coger distancia de lo que prometió hacer e iniciar el acercamiento a lo que dijo que no iba a hacer. En otras palabras: queremos verlo generando el empleo que dijo, dando los aumentos que prometió, entregando financiamiento, y alejándose de todo aquello que representa su socio, el doctor Alemán: corrupción, megasalarios, dietas, pacto.

EXAMEN

En el propio arranque sabremos si don Enrique Bolaños tomará un camino distinto al de su antecesor. Las materias que deberá aprobar son:

– Nepotismo. ¿Vamos a ver la familia de don Enrique copando los puestos de gobierno? Hace unos días Bolaños dijo algo preocupante: “Habrá algunos (familiares). Porque aquí en Nicaragua todos somos familias”. ¡Ideay, don Enrique! ¿Acaso el gobierno no podría funcionar sin ellos?

– Corrupción. Como sabemos, en este campo no basta decir que se está en contra, o emprender acciones que de antemano se sabe no van a llegar a nada. Hay que darle más presupuesto y colmillos a la Contraloría, a la Fiscalía, a la Procuraduría de Derechos Humanos y a la Procuraduría General de Justicia. El resto es pura demagogia.

– Estado botín. Sería muy triste ver otra vez al ganador repartiendo cargos como pago por trabajo de campaña, y escogiendo a los funcionarios por sus lealtades y no por su capacidades.

– Austeridad. Ojalá no veamos nuevamente a los grandes funcionarios en esa compulsiva necesidad de estrenar camionetonas, y vender las buenas que hay como chatarra a precio de guate mojado a sus amigos y a ellos mismos. Que no hagan show cortando tarjetas de crédito, para minutos después celebrar en viajes y francachelas su gesto de austeridad pagando con las copias de las mismas tarjetas que cortaron en público, y que no se sobrevaloren las capacidades de los funcionarios con megasalarios dignos de otras economías.

ROBO DE CURULES

La Ley Electoral que se hicieron el Frente Sandinista y el PLC sirve como cuchara grande para repartirse las curules de diputados. Imagínense que estos dos partidos, según sus cálculos, eligen a un diputado por cada uno por ciento de población que votó por ellos, mientras el Partido Conservador necesita cinco por ciento para cada diputado. ¿Algo huele feo verdad?  

Editorial
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