Sergio Boffelli [email protected]
Debemos dar gracias a Dios que la prudencia y el sentido común han imperado en la mayoría de los nicaragüenses, a pesar de y en contra de Ortega y Alemán. Hoy Nicaragua respira esperanza con Enrique Bolaños, luego de unas encuestas-castigo que hasta el último minuto enviaron un claro mensaje al PLC.
Este es un triunfo del pueblo de Nicaragua que aspira a vivir en paz y con dignidad, abriendo hoy nuevas y distintas oportunidades que deben ser aprovechadas. Concretamente deseo referirme al imperativo nacional y partidario de revisarse y renovarse con honestidad y valentía, ampliando significativamente las posibilidades de éxito para una Nicaragua más democrática y sólida, lo que sin duda pasa inevitablemente por superar pesadas cargas como son Ortega y Alemán. Que les den las gracias por sus “desinteresados” servicios a sus partidos y a la Nación (?); que les aclaren a cabalidad sus roles y limitaciones como diputados; que les recuerden que de ahora en adelante será mejor para todos no tensar la cuerda; y que les recomienden iniciar una prudente y definitiva retirada.
Poner en su lugar a Ortega y a Alemán es una responsabilidad cuyo peso recae específicamente sobre los hombros de los miembros de los dos partidos mayoritarios, pero es también una responsabilidad compartida con todos los nicaragüenses, porque estos dos señores (ambos derrotados y conscientes de su situación) se encuentran tercamente dispuestos para continuar su bochornoso pacto en el soñado refugio de la Asamblea Nacional, bajo una inmoral cobija de impunidad y rodeados de sus más allegados. ¿Podremos los nicaragüenses tolerar indefinidamente nuevos desmanes y prepotencias? No lo sé. Pero con seguridad sé que las personas sensatas, tanto del PLC como del FSLN, son los que podrán ahora impulsar cambios importantes en sus respectivos partidos, dejando a un lado del camino a los dos caudillos responsables de una crisis nacional que nos ha llevado inescrupulosamente sobre el filo de la navaja por los últimos años. La renovación y limpieza de los partidos mayoritarios es el próximo paso hacia una democracia más plena, y este es el momento para iniciarlo.
¿Existen suficientes personas honestas y capaces en ambas fuerzas políticas, que puedan generar con éxito estas transformaciones en el futuro próximo? Me consta que mandos medios y superiores, tanto del PLC como del FSLN, están convencidos de esta nueva y decisiva etapa, y aparentemente se han preparado para ella. Esperemos que asuman su responsabilidad cabalmente, para que nunca más nuestras elecciones sean ocasión de incertidumbre e inestabilidad, donde parecemos todos jugarnos hasta la vida por un cambio de gobernante.
Si bien es cierto que Bolaños debe hacer su parte cumpliendo sus promesas y liderando una administración ejemplar, a los demás toca hacer lo más importante. ¿Ortega y Alemán en el 2006? Creo que de ellos ya tuvimos suficiente.
El autor es periodista