Alonso M. Lacayo
Hemos visto y oído a través de los medios de comunicación cómo los políticos, militantes, amigos y parientes del Presidente, y funcionarios del actual gobierno y ahora algunos candidatos a diputados del PLC, han sido cuestionados por su participación en casos de corrupción; como los checazos, las chinampas, el narcojet, la quiebra de bancos, el mal manejo en las licitaciones públicas, malversación de fondos, enriquecimiento ilícito, etc.
También hemos visto y oído cómo miembros del FSLN han participado en la “merienda”, caso Interbank, los Centeno, propiedades del Estado y de la familia Somoza ahora en manos de organizaciones sandinistas. Además, los candidatos a diputados de este partido son en su mayoría los mismos militantes del pasado que fueron responsables del estancamiento económico, social y moral de nuestra nación en los años ochenta.
El pacto de los caudillos y sus principales colaboradores trajo como resultado un caos institucional, como lo estamos viendo en la Corte Suprema de Justicia, en el Consejo Supremo Electoral, en la Contraloría General de la República. Todo esto, afecta negativamente a la mayoría de la población. Sólo en los casos de los bancos debemos asumir las pérdidas de más de US$400 millones de dólares. La falta de institucionalidad ahuyenta la inversión nacional y extranjera, evita la creación de nuevas fuentes de empleo y generación de divisas, postra nuestra economía y desarrollo.
Don Enrique Bolaños, si ganara las elecciones necesitaría una bancada independiente. La Asamblea Nacional no puede seguir dominada por Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, quienes con el pacto han conspirado a su favor y en pro de sus propios intereses, y lo seguirán haciendo si se los permitimos eligiendo sus diputados.
Nicaragua no puede volver al pasado, somos un país dependiente de la ayuda externa, frágil y muy pobre. Para poder competir en un mundo globalizado tenemos que producir más y mejor. Ojalá fuera cierto que el sandinismo ha cambiado, porque si ganara las elecciones, Dios no lo quiera, entraríamos en un período de prueba en el que el mundo occidental les exigiría que demuestren verdaderamente que han cambiado, y hasta no probarlo entraríamos en una etapa de estancamiento económico, comenzando con fuertes fugas de capitales nacionales y extranjeros, se paralizaría la inversión, habría mayor incertidumbre y desesperanza, menos recursos externos al no contar con el apoyo decidido de instituciones como el BID, el Banco Mundial, el Fondo Monetario, la CEE, la AID entre otras. Habría como resultado mayor desempleo, menos desarrollo y, en fin, más pobreza.
Nicaragua se merece un futuro mejor, tenemos que garantizarnos el apoyo de los gobiernos poderosos como los Estados Unidos y sus aliados, que tienen muchísima influencia en los proyectos que financian el Banco Mundial, la AID, y el BID, la Comunidad Económica Europea y el Fondo Monetario, especialmente ahora que ha comenzado una nueva Guerra Mundial, que se pronostica de muchos años donde el mundo se dividirá entre dos grandes bloques, los que apoyan a Estados Unidos y al mundo Occidental y los que no los apoyan. Los países que no se alineen con el nuevo orden mundial serán considerados como simpatizantes de los terroristas. Y para ellos no habrá préstamos, ni donaciones y condonaciones de deuda (HIPC). Esta realidad no la podemos ni obviar, ni ignorar.
Para lograr todo eso se debe contar con una bancada bisagra en la Asamblea Nacional y por lo tanto hay que votar por los candidatos a diputados del Partido Conservado. El Dr. Alemán controlará la Bancada Liberal, a como Daniel Ortega, esté donde esté, controlará la bancada sandinista, por ello es que requerimos, como la mejor garantía de terminar con el pacto y la corrupción, tener una bancada independiente que no esté a merced de ninguno de los caudillos y que funcione con el objetivo de romper ese pacto odioso impuesto por Alemán y Ortega.
Directivo Nacional del Partido Conservador