No hay mal que por bien no venga

Ary Neil [email protected]

Aquel refrán de que “no hay mal que por bien no venga” le cae como anillo al dedo a la actual situación electoral de Nicaragua favoreciendo, obviamente, al candidato que hasta antes del 11 de septiembre se ubicaba, según las encuestas, en la segunda posición. Los atentados ocurridos en Nueva York y Washington y la respuesta del gobierno de Estados Unidos atacando Afganistán desde el pasado siete de octubre, han redundado en un empuje del candidato oficial en las encuestas por lo que sus posibilidades de ganar las elecciones el cuatro de noviembre se han multiplicado enormemente.

Con el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono el candidato oficialista ya no necesita ir a un debate público con su contrincante. Los acontecimientos del 11 de septiembre y las constantes denuncias de que su más cercano competidor es amigo de terroristas, se han encargado de asegurarle la silla presidencial.

De hecho, los esfuerzos que pueda hacer el candidato de la oposición en los últimos días de campaña, están de más. No tiene ninguna oportunidad para luchar contra su pasado, el cual se lo remojan a cada momento personalidades de diferentes tendencias políticas de la vida nacional.

Aunque el aspirante presidencial del partido en el poder podría sentirse seguro de ganar la contienda electoral, nunca está de más la “ayuda internacional”. A esa tarea se han dedicado distintas personalidades; el último de ellos un conocido escritor de origen cubano que reside en España desde hace muchos años y que recientemente visitó Nicaragua.

Este señor despotricó a través de la televisión nacional en contra del candidato del FSLN y se derritió en halagos a favor del aspirante del PLC. Hay que añadir las “reservas y preocupaciones” que han esgrimido altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos ante la posibilidad de un triunfo de los sandinistas.

Los actuales funcionarios del gobierno liberal se han convertido en verdaderos voceros de “las preocupaciones” de la Casa Blanca, debido al acercamiento del Frente Sandinista a grupos que Washington identifica como terroristas, allanando así el camino de su candidato a la primera magistratura.

Para cerrar con broche de oro, ya circula en el ámbito político que “el viborazo” podría provenir esta vez directamente del Vaticano. Funcionarios del gobierno y altos jerarcas de la Iglesia Católica contemplan la posibilidad de solicitar al Papa Juan Pablo II una carta pública al pueblo nicaragüense en la que llame a los votantes a evitar el retorno de “la noche oscura” en clara alusión a la década de los años 80.

Si este último acto se concreta, el candidato oficialista puede darse por satisfecho y dormir tranquilo, pues su sueño de ser presidente sólo dependerá de un requisito meramente protocolario: las votaciones. Es fácil suponer a quién ha beneficiado en Nicaragua los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos y el contraataque de éste iniciado el siete de octubre sobre Afganistán.

El autor es periodista  

Editorial
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