Nena Barberana de Lacayo
En la votación pasada para elegir presidente de Nicaragua, siendo yo conservadora por herencia y por convicciones personales, voté por el candidato del PLC, Sr. Arnoldo Alemán. Y si es verdad que me ha desilusionado por su actuación, especialmente por el pacto con el FSLN, no me arrepiento porque, a pesar de todo, los nicas hemos vivido en libertad. Además, sólo había dos opciones: o él, o el Sr. Ortega.
Mi voto conservador no fue para votar por un liberal, sino que fue un voto por la continuación de la libertad de los nicaragüenses, libertad que se inició en 1990, con el gobierno de la Sra. Violeta B. de Chamorro, por quien también voté, como la opción que ella representaba de libertad para Nicaragua en vez de la dictadura marxista del sandinismo.
Soy una conservadora que ama la libertad de Nicaragua más que al Partido Conservador. Para mí, está primero la libertad de los nicaragüenses que mi conservatismo. Nunca he creído, como creen los sandinistas, que el partido está por encima de todo, incluso que la libertad. Más aún, creo que el conservatismo perdería su sentido para mí, si no pusiera las libertades individuales de los nicas primero que sus intereses partidarios.
Por la misma razón que en la elección pasada, tampoco voy a dudar por quién votar en estas próximas elecciones. Estando a la vista que el Partido Conservador no tiene ni la más mínima posibilidad de ganarle al liberalismo ni al sandinismo en la boleta para la Presidencia de la República, votaré por el candidato democrático ganador como lo es Enrique Bolaños Geyer, quien es una garantía de libertades individuales para todos, como lo saben los mismos sandinistas, quienes seguramente han de querer seguir viviendo en la libertad en la que han vivido desde hace 11 años.
Espero que todos los nicaragüenses, especialmente los conservadores, estemos conscientes de la imprudencia temeraria que significa dividir el voto presidencial. Aparte de que, con esa división, lo mismo que con la abstención, seríamos cómplices de los sandinistas. Y si el Frente ganara, los divisores del voto y los abstencionistas serían juzgados duramente por la historia, y con toda razón. No podemos arriesgar la libertad que tanto nos ha costado; con la libertad de los nicaragüenses no se debe jugar, no debemos tomarnos ni el más mínimo riesgo.
Invito a todos los conservadores a que votemos en la boleta verde para diputados, y a que nos unamos a los liberales y votemos por el Sr. Enrique Bolaños para presidente, porque además de ser nuestra mejor opción presidencial ya que representa la continuación de las libertades para todos los nicas, él es un hombre de bien y auténticamente cristiano, no tiene nada que ver con el comunismo o marxismo, ni con Castro ni Gadafi, ni Chávez, que siembran doctrinas extrañas ateas y de odio de clases, como las que todavía subsisten en nuestra patria desde los tiempos del sandinismo. Tengamos presente que el comunismo no ha muerto en Nicaragua, está agazapado en el sandinismo esperando tener una nueva oportunidad para volver a dominarnos.
Roguémosle a Dios nos libre de todo eso, pero como dice el refrán: A Dios rogando y con el mazo del voto cruzado dando. Votemos por Enrique Bolaños para presidente. Votemos por la libertad. Y a quien ande diciendo que no hay por quién ni para qué votar, sin entrar en discusiones hay que contestarles, en noviembre con el voto por Bolaños para que los nicaragüenses sigamos teniendo libertades individuales, que desde el año 90 las hay como nunca las había habido antes en nuestro país, y es necesario que las siga habiendo.
*Ciudadana nicaragüense