Nicaragua después de ciento noventa años (1811 – 2001)

Adolfo Díaz Lacayo

A propósito de la campaña electoral de este año 2001, me presento ante ustedes como un nicaragüense con experiencia en servicio público nacional y municipal, no militante de partido político alguno, persona a quien le satisface analizar familiarmente nuestros sucesos políticos, y exponer su criterio sobre éstos cuando tiene la agradable oportunidad de conversar con personas no fanáticas que sí militan o han militado en la política criolla: somocistas (de antes y después de 1979), liberales y conservadores (en sus distintos matices), socialcristianos, profesores y estudiantes, católicos y evangélicos, sindicalistas y agremiados, comunistas, sandinistas (de antes y después de 1961), y frentistas-danielistas-emerresistas-reflexionistas-izquierdistas, etc., posteriores a 1990. Después de más de treinta años de dar seguimiento a la política nicaragüense, y a los políticos que se han usufructuado de ella y continúan haciéndolo (o su siguiente generación), quiero compartir con ustedes, amigos lectores, el contenido de este documento

Ubiquémonos a comienzos del siglo XIX. Bien; los movimientos libertarios precursores de nuestra Independencia de España se dan así: el primero en León el 13 de diciembre de 1811, el segundo en Masaya dos días después, y el tercero en Granada el 22 de diciembre del mismo año. Fue Granada, sin embargo, la que soportó mayores sufrimientos con estos movimientos; en su caso, se mezclaron fuerzas de las distintas categorías sociales, incluyendo religiosos y personas que tenían capital que arriesgar y, desde el Ayuntamiento, gritaron que los españoles no debían continuar ejerciendo autoridad, acompañando sus gritos de rebelión con la toma de la Fortaleza de San Carlos y con la expulsión de las autoridades españolas que se refugiaron en Masaya.

Fray Nicolás García Jerez, Obispo de León y entonces Gobernador de la Provincia, decidió someter a los rebeldes granadinos por la fuerza de las armas, y el 21 de abril de 1812 los atacó con más de mil hombres llegados de Honduras al mando del Sargento Mayor don Pedro Gutiérrez: el enfrentamiento fue durísimo y corrió sangre en Granada, pero aun así, los granadinos lograron que el ejército español abandonara la ciudad y se retirara a Masaya. Al final se impuso el poderío, y los cabecillas de la rebelión fueron capturados, encarcelados, enjuiciados y condenados a diversas penas; entre ellos estaban: Pbro. Benito Soto, don Juan Argüello, don Manuel Antonio de la Cerda, don Diego Montiel, capitán Telésforo Argüello, don Joaquín Chamorro y José Manuel Solórzano.

A partir de estos primeros movimientos libertarios, la inquietante, y para otros, apasionante, historia de Nicaragua, ha pasado por:

(a) La Independencia de Centroamérica.

(b) El Imperio Mexicano de Iturbide.

(c) La República Federal de Centroamérica.

(d) Los 15 años de los Supremos Directores.

(e) El Filibusterismo de William Walker y la Guerra Nacional.

(f) Los 36 años del primer período de gobiernos conservadores.

(g) Los 18 años del primer período de gobiernos liberales.

(h) Los 17 años del segundo período de gobiernos conservadores.

(i) Los 50 años del segundo período de gobiernos liberales.

(j) Los casi 11 años del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

(k) Los casi 7 años de Violeta Barrios de Chamorro.

(l) Los 4 años y medio de José Arnoldo Alemán Lacayo, enero de 1997 a julio de 2001 (cuyo término es a enero de 2002).

Independientemente de los signos políticos de los gobiernos habidos, de las características propias de los mismos, y de si durante los 190 años que han pasado, 1811 a 2001, hemos tenido tiempos de guerra y paz/años de vacas flacas y gordas, la realidad actual, basada en un sentimiento general que flota en el ambiente, es la siguiente:

* Problemas de salud y educación, ya inaceptables.

* Déficit de viviendas para clases media-baja, baja, y de muy escasos ingresos.

* Desempleo y subempleo que ya no se pueden ocultar.

* Pobreza alarmante y generalizada en el campo.

* Hambre, aunque localizada, que nunca se había

visto.

* Crimen y violencia ya casi rutinarios: asustan más el dengue y la diarrea.

* Problemas de propiedad que aún no terminan.

* Corrupción y de tráfico de influencia.

* Enriquecimiento inexplicable de algunos funcionarios.

* Politización en los poderes del Estado.

* Justicia manejable por el poder político y/o económico.

* Quiebras bancarias en cascada y, …no importa, el Estado paga.

* Aparato productivo que aún no despega.

* Cero políticas nacionales para incentivar el agro.

* Deuda externa impagable.

* Por cada dólar que el país exporta (vende), importa (compra) dos.

¿QUÉ HACER?

Hace ya varios años he venido leyendo y escuchando conceptos que en nuestro campo socio-político-económico pretenden significar lo mismo; tales como: diálogo nacional, agenda nacional, acuerdo nacional, concertación nacional, proyecto nacional, contrato o pacto social, la Nicaragua deseada, la Nicaragua posible, visión de nación, visión de país, proyecto de nación, proyecto único de nación, etc. Aceptando estos conceptos como un clamor generalizado en el sentido de que ya llegó el momento para que Nicaragua entre a un proceso de franca recuperación integral, ¿podríamos sospechar, entonces, que estamos ante el advenimiento de un cambio histórico en la cultura política del nicaragüense y que nuestros bisnietos ya podrán vivir entre políticos respetuosos y honestos, dedicados al servicio y no a enriquecerse con salario + dietas + otros ingresos + comisiones por intermediación, etc., que giran en torno al cargo que ocupan o puedan conseguir? ¡Ojalá! Lamentablemente, que yo sepa, nadie sabe todavía qué significa lo mismo.

Consultor nicaragüense

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