Libertad económica

El que una organización como el Instituto CATO, al evaluar el grado de libertad económica en 123 naciones del mundo haya pasado a Nicaragua del puesto número 75 en 1995, al puesto número 34, en el 2001, es algo muy positivo para nuestro país.

CATO es una institución muy prestigiosa, basada en la ciudad de Washington, y que se dedica a la investigación de políticas públicas en el ámbito económico y social. Sus investigaciones y publicaciones gozan de gran respetabilidad en círculos académicos y empresariales, y sus opiniones son siempre tomadas en cuenta en el congreso estadounidense durante el proceso de formación de nuevas leyes económicas y sociales.

El Instituto CATO está consciente de la importancia que tiene la libertad económica para la atracción de nuevas inversiones, y, consecuentemente, para el desarrollo de cualquier país. Es por esa razón que para la elaboración de su ya tradicional estudio, escoge 7 variables que no tienen que ver con los recursos naturales de los países, ni con su tamaño, ni con su posición geográfica. Esas 7 variables son: el tamaño del gobierno, la estructura legal y seguridad de los derechos de propiedad, el acceso al dinero sano, la libertad de comercio con los extranjeros, la regulación de capital y de mercados financieros, la regulación del mercado laboral, y la libertad de operación y competencia en los negocios.

Cualquier país que desee crear un clima propicio para la atracción de inversiones debe poner atención a esas variables, ya que los empresarios —que son los que invierten su dinero— se fijan en ellas. Es obvio que hay muchos otros factores en los que cualquier empresario se fija antes de invertir, pero es innegable que en este mundo globalizado y altamente competitivo, el capital tiende a afincarse en los países que mejores condiciones brindan para el establecimiento y la conducción de nuevos negocios.

El valor que el estudio referido tiene para Nicaragua estriba, principalmente, en que nuestro país es percibido como moviéndose en la dirección correcta en materia de la construcción del clima necesario para la recepción de inversiones. El pasar del puesto 75 al número 34 así lo indica, pero también tiene mucho valor que nuestro país sea ubicado por encima de naciones como México, Brasil, Venezuela y Colombia. Los únicos países latinoamericanos que quedaron en una posición más ventajosa que el nuestro son: Argentina, Bolivia, Chile, El Salvador, Costa Rica, Panamá.

Es bueno saber que la percepción que en el mundo exterior se tiene de nuestro país no es totalmente negativa. Mientras una valoración sobre la corrupción en el mundo hecha recientemente por Transparencia Internacional, ubicó a Nicaragua en un puesto nada envidiable entre las naciones latinoamericanas, vemos ahora que el estudio de CATO le concede a nuestro país un mejor puesto. Ambas opiniones son importantes y deben ser tomadas en cuenta para ver dónde es que debemos mejorar.

Es cierto —como bien ha señalado el Dr. Eduardo Montiel— que todo estudio tiene limitaciones; pero aún así, cuando son estudios hechos por instituciones serias y de prestigio como CATO y Transparencia Internacional, resultan importantes, porque contribuyen a la formación de la percepción internacional. Es cierto, también, que ningún empresario tomará decisiones para establecerse en uno u otro país sólo en función de esos estudios, pero, nuevamente, influyen en la formación de sus opiniones.

El grado de corrupción gubernamental tiene gran incidencia en las decisiones empresariales, pero es un aspecto que puede mejorar rápidamente de un período de gobierno a otro. El problema en este aspecto se agrava cuando se percibe que, independientemente del gobierno de turno que haya, la corrupción no se reduce. La legislación existente, por otra parte, sirve para medir el grado de apertura y de posicionamiento del país en referencia a otros países y a las exigencias de los empresarios. El cambio y la modernización de la legislación económica requiere a veces mucho tiempo, y no necesariamente pueden hacerse todos los ajustes necesarios por el simple hecho de cambiar de un gobierno a otro. Sin embargo, el estudio de CATO percibe que hemos avanzado positivamente, y eso es una buena noticia.  

Editorial
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