En marzo de 1979, el Dr. Carlos Tünnermann, quien entonces era miembro del “Grupo de los 12” (un organismo de fachada del FSLN, facción tercerista), declaró en San José de Costa Rica, donde residía, que la propuesta del Frente Amplio Opositor (FAO) para sustituir a la dictadura somocista con un gobierno democrático, por medio de un plebiscito popular, era un “pacto de los zopilotes” que según Tünnermann pretendían instaurar en Nicaragua un “somocismo sin Somoza”.
Aquel injurioso calificativo se lo endilgó el Dr. Tünnermann a personalidades de reconocida honorabilidad personal, honradez política y solvencia democrática, como el Dr. Ramiro Sacasa, Ing. Jaime Chamorro, Dr. Juan Manuel Gutiérrez, Dr. Rafael Córdoba Rivas, Dr. Eduardo Rivas Gasteazoro y otros de la misma estirpe antisomocista. Y ahora, como una ironía de la historia el insultado injustamente ha sido el doctor Carlos Tünnermann, de parte del presidente Arnoldo Alemán, quien el lunes de esta semana durante su comparecencia por radio y televisión calificó como una “víbora que salta de la piedra”, al candidato vicepresidencial del Partido Conservador que sustituyó al doctor José Antonio Alvarado, inhibido la semana pasada por los magistrados del gubernamental Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Como sea, la candidatura vicepresidencial por el Partido Conservador del Dr. Carlos Tünnermann Bernheim —quien fue un prominente funcionario del régimen sandinista y renunció al FSLN después que éste perdió el poder en 1990—, es muy interesante desde el punto de vista de la composición del escenario político nacional y de las opciones electorales en los comicios presidenciales del próximo noviembre.
En realidad, es obvio que con la candidatura vicepresidencial de Tünnermann el Partido Conservador pretende ser la “casilla universal” de la que hablan los dirigentes conservadores, y más bien una alternativa electoral tanto de centro derecha como de centro izquierda, para tratar de atraer a votantes de derecha que por múltiples razones no quisieran que el actual gobierno liberal constitucionalista se prolongara por cinco años más bajo la presidencia de Enrique Bolaños, así como a votantes de izquierda a quienes también por diversos motivos no los seduce la perspectiva de que el FSLN y Daniel Ortega regresen al poder.
Por otro lado, es evidente que con la sorpresiva candidatura vicepresidencial del doctor Tünnermann, el Partido Conservador ha querido dar un fuerte golpe de efecto para tratar de romper su estancamiento en la intención del voto ciudadano, o al menos para contener el descenso que según diversas encuestas lo han afectado en los últimos meses. Como es bien sabido, es propio de las estrategias de campaña electoral, o “marketing político” como se dice ahora, tomar decisiones que provoquen gran sorpresa y fuerte impacto en la opinión pública, a fin de “levantar” candidaturas que se han estancado o que han caído en barrena, lo que a veces se logra y en ocasiones no, dependiendo de diversas circunstancias.
De manera que habrá que esperar el desenvolvimiento de la campaña electoral para comprobar si la decisión del Partido Conservador de designar al Dr. Tünnermann como su candidato vicepresidencial ha sido acertada y será provechosa para sus aspiraciones electorales, o si, por el contrario, dicha candidatura sólo podrá atraer a un reducido número de votantes de izquierda no sandinista mientras que ahuyentará más votos de derecha no pelecista. En todo caso, la jugada del Partido Conservador es válida independientemente de los resultados que produzca.
Sin embargo no podemos decir lo mismo de la decisión personal del doctor Tünnermann, quien al asumir un compromiso político partidista después de presidir durante 4 años el Grupo Cívico Ética y Transparencia, que es el principal organismo nacional de observación electoral, inevitablemente ha puesto en entredicho su imparcialidad y por lo consiguiente ha afectado su credibilidad, pues los ciudadanos no esperan que entidades cívicas que por su propia naturaleza deben ser neutrales, independientes y apartidistas, sean aprovechadas como plataforma de lanzamiento político de nadie.
Es probable que el Partido Conservador salga ganando con la candidatura del Dr. Tünnermann, lo que sólo se podrá comprobar con las próximas encuestas y en las votaciones de noviembre. Pero lo que sí está completamente claro es que el perdedor neto de esta operación política es el Grupo Cívico Ética y Transparencia.