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Albert Einstein expresó con pleno convencimiento, no creer en el sentido filosófico del término, ni siquiera en la libertad del hombre. El decía que cada uno actúa, no solamente bajo una presión exterior, sino también, motivado por una necesidad interior.
Partiendo del planteamiento de Einstein, podemos tratar de entender la deplorable actuación de los magistrados en pleno del CSE, al anunciar la inhibición del Dr. José Antonio Alvarado, lo cual no sólo era de esperarse por el insistente deseo anunciado del Presidente de la República, sino, porque en Nicaragua la justicia es una utopía distante como el derecho, y el respeto a la institucionalidad. Quisiera salvar de esta crítica a aquellos magistrados que sin expresar un “no pasa” tuvieron gracias al pacto de la vergüenza una responsabilidad similar, o mayor de los que bajo un comportamiento judaísta asesinaron políticamente a un hombre cuyo más grande error, fue haber alzado su voz contra la corrupción y el caudillismo enfermizo dentro de un partido que parecía haber llegado al poder para quedarse. No obstante en esta vorágine en donde lo de los polos opuestos que se atraen es un acierto más que superado, resulta un pecado político mortal, blasfemar contra el poder y sus “protegidos” y entiéndase por poder a los que gobiernan desde arriba y a los que gobiernan desde abajo.
Desde meses antes del cobarde homicidio político del Dr. Alvarado, todo se había planificado, Judas en el poder preparaba el más agudo zarpazo de su beso maldito, y Pilatos el aliado, mantenía en remojo sus manos para mostrarlas una vez consumada la barbarie. La huelga del transporte, la falta de quórum en el CSE por la falta de asistencia de los magistrados sandinistas, sólo tenían un propósito, desgastar moralmente a todo un pueblo cansado de la inestabilidad y la asonada, si la inhibición del Dr. Alvarado la efectuaban en circunstancias distintas, los pactistas corrían el riesgo de enfrentarse a un pueblo y su furia a flor de piel, e inclusive el levantamiento popular quizás hubiera culminado con un rompimiento drástico del orden constitucional. Pero a como reza el refrán popular, es más fácil detectar a un mentiroso, que a un ladrón, al Presidente se le cayó el zapote, su temprana celebración en Pochomil, aun durante lo más crudo de la crisis del transporte, sólo deja al descubierto que todo era una cortina de humo para mermar el espíritu combativo del pueblo, el cual desde la gestación del pacto, lo aborreció. La propuesta del candidato presidencial del Frente, vista por muchos como un llamado a “golpe de Estado técnico” es la lavada final de las manos de un caudillo que al fin de cuentas, le paga a su socio el favor de no desaforarlo cuando un clamor de justicia lo reclamaba. En el panorama actual ya existen más excluidos que candidatos, la gran interrogante es, ¿podrá el Partido Conservador transitar sin más zancadillas en el actual proceso electoral? Esto por supuesto merece una fría reflexión, puesto que al final los socios podrán dividir sus ganancias, y una vez más nos quedaremos esperando que un milagro rectifique el papel histórico de Judas y Pilatos, en la historia política nicaragüense.
* El autor fue presidente de la Juventud Socialdemócrata de Nicaragua.