El SIDA en la agenda mundial

María Elena Artola Juárez

La pandemia del VIH-SIDA es la catástrofe más destructora que jamás haya enfrentado la humanidad. En este momento no hay vacunas ni medicamentos disponibles para prevenirla o detenerla, y según observaciones del Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo de ONUSIDA “es poco realista esperar una vacuna contra el SIDA antes de cinco años” y mientras tanto se han identificado por los menos diez subtipos del virus de inmunodeficiencia humana que causa el SIDA.

En vista de la tendencia globalizarte de esta epidemia, las Naciones Unidas la ha colocado en el centro de sus preocupaciones. Entre el 25 y 27 de junio, durante la Sesión Especial de la Asamblea General sobre el SIDA se abordarán los aspectos del problema del VIH, con el propósito de forjar un compromiso mundial concertado en la lucha contra el letal flagelo.

Transcurridas dos décadas desde la aparición del VIH, unos 60 millones de personas lo han contraído y unos 22 millones han fallecido como consecuencia del SIDA, aproximadamente el 90% de las infecciones se producen en los países pobres, donde la epidemia ya ha reducido la esperanza de vida hasta en más de diez años.

En Nicaragua, desde que se diagnosticó el primer caso de SIDA, en 1987, ha existido una clara tendencia hacia el incremento, y la incidencia de personas afectadas se ha duplicado en los últimos cinco años, siendo la vía sexual (88%) la principal forma de transmisión del virus. Esto indica que quienes contraen la infección son generalmente personas sexualmente activas y que se encuentran en sus mejores años de productividad económica y social.

La dirección principal de las Naciones Unidas en la lucha anti SIDA es la prevención de nuevas infecciones por VIH en toda la población, con más intensidad en los jóvenes y adolescentes porque son más vulnerables al virus. La responsabilidad, es de todas y todos. La educación sobre las formas de prevención y de transmisión, es fundamental.

Los gobiernos, los padres, los educadores y líderes comunitarios, están en la obligación de fomentar una comunicación bien informada para que la prevención se exprese en la reducción de la epidemia. La meta es, según observaciones de Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, “adoptar ahora medidas decisivas para invertir el curso de la terrible pandemia”. Los doctores Juan Aguilar León, representante de UNICEF y Patricio Rojas, representante de OPS/OMS, y miembros de ONUSIDA en Nicaragua, han subrayado la necesidad de desarrollar intervenciones tempranas para detener la diseminación del virus, fomentando un cambio de comportamiento para que los adolescentes, jóvenes y adultos sexualmente activos comprendan y eviten los riesgos. Es fundamental que los niños y niñas reciban información, sobre la epidemia, por etapas, y la vayan complementando año tras año.

La asistencia de los países industrializados a los países empobrecidos, donde vive el 95% de las personas infectadas, en 1998 ascendió apenas a 302 millones de dólares. El año pasado ONUSIDA informó que se necesitan entre 2.000 millones y 3.000 millones de dólares anuales para dar la batalla contra el SIDA.

En vista de la acelerada propagación de la epidemia y de su impacto global, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Sesión Especial sobre SIDA, acordará de manera concertada, la movilización de recursos necesarios, y la intensificación de las acciones internacionales, regionales y nacionales en la lucha contra la epidemia.

* Consultora en comunicación sobre VIH/SIDA y DD.HH.  

Editorial
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