Ana María Ch. de Holmann*
Nadie pone en duda que procesar el ganado en el país es más beneficioso que venderlo en pie, tanto “gordo” (más de 390 Kg) como el ganado de desarrollo (terneros). De este modo, el país tiene un valor agregado en mano de obra, cueros, vísceras y definitivamente utilidades. Sin embargo, en Nicaragua, nunca se ha protegido a los productores de ganado, pero sí a los mataderos. Esto no es nuevo, más bien lo nuevo era que el productor tuviera la opción de poder exportar, en este caso también los terneros de desarrollo.
Aparentemente esta acción de exportar terneros es contraproducente, pero también los mataderos han sido la causa de esta decisión, porque nunca han sido capaces de pagar al ganadero el valor real de su producto. Tan cierto es esto, que en los países vecinos (El Salvador y Costa Rica), los matarifes pagan más al productor que nuestros mataderos locales. Entonces los mataderos pagan lo que quieren y nadie controla. Sus razones tendrán los mataderos en buena parte por ser obsoletos e ineficientes, lo que hace que sus costos de producción sean muy altos, y estas pérdidas en lugar de ser asumidas por la industria son trasladadas al productor, y el ganadero es quien asume los riesgos y finalmente quiebra.
La producción ganadera básica está desapareciendo y nadie hace nada, más bien sucede lo contrario como sería con la decisión de prohibir la exportación en pie. Si a la par de esta medida hubieran otras, tal vez pasaría. Pero esta decisión va en perjuicio solamente del productor. El criador que estaba vendiendo sus terneros, ahora tendrá que esperar dos años para venderlos gordos al matadero. ¿Existe un programa financiero para soportar esta retención? Esta medida no fue parte del decreto. Si el ganadero vende este ternero, ¿le pagarán el mismo precio que estaba obteniendo hasta ahora? Definitivamente ¡No! La solución definitiva no es cortar de un solo tajo una opción vial para el productor. No es defender a los mexicanos, porque ellos tampoco han cumplido con el TLC para permitir la entrada de la carne nuestra a México utilizando “mejicanadas”, pero tampoco podemos defender a los mataderos nuestros, porque esto es prácticamente imposible.
Mientras se trabaja una solución a largo plazo, como es un proyecto práctico y viable para hacer de la ganadería una actividad económicamente sostenible con el apoyo del Gobierno y de todo el país, no podemos ofrecer medidas coyunturales como prohibir el poco oxígeno que los criadores tienen. Si quieren aplicar esta medida, deben también dar soluciones prácticas y coyunturales para ayudar al ganadero a sobrevivir mientras está listo el plan a largo plazo.
A nuestro gobierno le solicitamos hacer un alto en el camino, profundizando sobre el destino que corre el productor de cabezas de ganado con esta decisión de no dejar salir el ganado en pie, y establecer medidas serias para que los mataderos paguen precios justos y determinen el porcentaje de canal que realmente corresponde para que los ganaderos prefieran a los mataderos nacionales y no lo tengan que exportar a otros países para obtener mejor rendimiento.
De otra manera, los “ganaderos” seguiremos siendo “perdedores” y esta tradicional producción será progresivamente una “ganadería en extinción” en nuestro país. ¡Dios salve al productor ganadero! Porque en definitiva ni VIZ, ni el gobierno y mucho menos los mataderos lo harán.
* La autora es ganadera.