Daños a la nación

Mónica Smith*[email protected]

El principal factor de atraso en nuestra América Latina es, como todos sabemos, la ignorancia, la falta de preparación y cultura; cuando se han salvado estos parámetros la persona sale adelante y finalmente ve el mundo de otra manera. Es una triste realidad ver que las grandes mayorías continúan y continuarán por un largo tiempo en el atraso, sólo la llegada de grandes hombres y mujeres a los gobiernos podrá acelerar el proceso de preparación y conocimiento de los pueblos.

En este punto es determinante para un pueblo contar dentro de las primeras magistraturas con hombres y mujeres de bien, que amen profundamente a sus naciones y que sean estadistas para el futuro, hombres y mujeres visionarios y obsesionados por llevar felicidad a sus pueblos.

El pueblo nicaragüense ha tenido varios momentos en su historia en donde ha pensado y sentido que después de largas jornadas de iniquidad había llegado el momento de enrumbarse definitivamente hacia la felicidad, con un nuevo gobierno honesto y guía de todo un pueblo. Así pensó cuando creyó en Somoza, así sintió cuando llegó el Gobierno de Reconstrucción y después los sandinistas, en 1979, así pensó en 1990 y finalmente eso mismo creyó en 1996 con el gobierno liberal.

Todos los han traicionado unos más otros menos, pero ninguno actuó con apego al amor real a un pueblo sumido en la miseria. Unos se volvieron déspotas y padres de una estirpe sangrienta, los siguientes vendieron la dignidad, arrebataron la riqueza y la vida de los más jóvenes a la orden de una ideología maldita, el comunismo, y la cual aún hoy día profesan y se pasean por todo el país sin ningún remordimiento. Dicha ideología les sirvió para enriquecerse engañando al pueblo al que le dijeron que trabajarían para una tal revolución, son extremadamente vivos. Los siguientes se dedicaron a depredar y los últimos, cual buitres, se han comido el esfuerzo de todo un pueblo bajo la batuta de un verdadero mal ejemplo desde la silla presidencial, quien ha creído que al pueblo se podrá engañar como los españoles lo hicieron con los aborígenes hace más de 500 años.

Todos estos gobiernos que le ha tocado tener al noble pueblo nicaragüense, le han arrebatado los sueños y el progreso real de la vida moderna. Hoy en día el pueblo nicaragüense se encuentra sumido en una miseria sólo superada por Haití en América, sin embargo los hijos de todos los gobernantes, desde Somoza hasta el actual, pasando por los “Máximos-Césares”, viven en la opulencia presumiéndole a diario al pobre que sólo los ve pasar, sendas camionetonas con vidrios polarizados y sendas cuentas confidenciales en bancos suizos o grandes haciendas habilitadas con el erario nacional. Todos se burlan del pueblo y los más vivos aún los aprovechan para sus propios fines, el de “continuar pegados a la ubre estatal” invitando a sus seguidores mercenarios al siguiente botín.

Al pueblo estos vivos le están solicitando que les continúe pagando sus facturas y la de sus familiares y amigos, y no lo van a creer: El pueblo se las autorizará.

Los tremendos daños a la nación se revalidan día a día en Nicaragua, bárbaros y astutos se aprovechan de la buena fe de un pueblo noble y extremadamente generoso con los que más daño les han hecho. Sin embargo el espíritu de los antepasados desde el viejo Quetzalcóatl hasta el Güegüense podrán dar una sorpresa en Nicaragua.

* La autora es nicaragüense radicada en Buenos Aires, Argentina.  

Editorial
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