Rosa de J. Urbina Soto*
El bosque inalterado en centroamérica, el más extenso al norte del Amazonas, que cubre el 15% del territorio nacional, con una gran relevancia étnica y cultural, está siendo amenazado. Me refiero a la Reserva de la Biosfera Bosawás, la que fuera reconocida como tal por la UNESCO en octubre de 1997.
El nombre de la Reserva de la Biosfera Bosawás se deriva de la contracción de los nombres del río Bocay (BO), cerro Saslaya (SA) y río Waspuk (WAS), importantes puntos que convergen en esta región. B. Bosawás, con una extensión de aproximadamente 20,000 km2 está dividida en dos zonas muy diferenciadas. La primera, llamada Zona Núcleo, con 7,500 km2, compuesta por bosques primarios no intervenidos y la segunda, Zona de Amortiguamiento, con 12,500 Km2 conformada por los territorios de los municipios de Waslala, Bonanza, Siuna, Waspam, Wiwilí y Cuá–Bocay, siendo este último el que abarca el 30% del territorio de la Reserva.
La población que habita en estas zonas está compuesta principalmente por Miskitos (Miskitu Indian Tasbaika Kum, Kipla Sait Tasbaika, Lilamni) que se asientan en las márgenes del río Coco y los Mayagnas (Mayagna Sauni As, Mayagna Sauni Bu, Mayagna Sauni Bas – Sikilta, Waylaska, Arandak y Suma Pipe), asentados en el centro de Bosawás y las riberas de los ríos Pis-Pis, Waspuk, Bocay y Lakus, con una población total aproximada de 2,500 personas, mientras que la población mestiza que reside en la zona de amortiguamiento anda por las 150,000 personas, la que ha venido incrementándose aceleradamente desde mediados de los años 80, y que pone en peligro la Reserva de la Biosfera Bosawás por la presión que sobre ella se ejerce.
Durante los últimos años, el Marena, a través de la Secretaría Técnica de Bosawás (SETAB) y en especial con la labor que el Centro Humboldt ha venido desarrollando con y en las comunidades indígenas y mestizas, han logrado aplicar estrategias de manejo sostenibles acompañadas de una organización estupenda en estas gentes, logrando aglutinar a las comunidades indígenas en un grupo muy representativo denominado Asociación de Desarrollo y Progreso de las Comunidades Indígenas Miskitos–Sumos de Jinotega (Adepcimisujin) y a las comunidades mestizas vecinas de Bosawás en la Asociación de Campesinos Protectores de Bosawás (Acaprobo), organizaciones que han venido trabajando de manera conjunta desde los años 90 para resolver conflictos territoriales entre las etnias.
El 23 de marzo, en Ayapal, participé en una importante reunión con las asociaciones de indígenas (Adepcimisujin) y mestizos (Acaprobo), el Centro Humboldt, la Secretaría Técnica de Bosawás (SETAB), el Gobierno Municipal, la Iglesia Católica, con el objetivo de analizar la situación actual y mediar en la solución de una gran cantidad de conflictos existentes entre las etnias, principalmente entre Mayagnas y Mestizos, por el incumplimiento reiterado por parte de éstos últimos de los acuerdos firmados entre ambos grupos, en reunión efectuada en Boca de Wina (río Bocay), el 28 de mayo de 1996.
Los principales problemas expuestos por los Mayagnas fueron la invasión de familias mestizas a territorio indígena, la negociación de tierras en sus áreas, y el tráfico de madera y biodiversidad. Es importante señalar que cuando se firmaron estos acuerdos, los mestizos se comprometieron a no comercializar más tierras, a no despalar en el área de Reserva y no permitir la introducción de nuevos colonos a la misma; acuerdos que han venido siendo violados de manera continua por la población mestiza, proveniente principalmente de los Municipios de Cuá-Bocay, Wiwilí y Waspam.
Es preocupante esta situación, porque demuestra que somos incapaces de cumplir un acuerdo ante las comunidades indígenas (las que por siglos han poblado esa región), y demuestra también la falta de conciencia ciudadana y de voluntad para preservar los pocos recursos que aún nos quedan.
Es lamentable, además, ver la pobreza que rodea a estas comunidades indígenas, pero aún con esto, ellos nos dan una lección de lealtad a la naturaleza que les alimenta y les guarda, nos dan una lección de responsabilidad y de honradez que mucho nos hace falta a nosotros, los mestizos.
Hago un llamado al Gobierno y a ONG que deseen apoyar a estas comunidades indígenas, a unir esfuerzos. Entre todos y todas podemos salvar este recurso importante que es la Reserva de Biosfera Bosawás. Es un compromiso de todos y todas las nicaragüenses conscientes de esta situación.
* La autora es experta en Desarrollo Comunitario.
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