Sergio Cuarezma*
La justicia se manifiesta en un proceso mundial de cambios y transformaciones de los sistemas políticos, el colapso de los regímenes socialistas, el nacimiento de un nuevo orden político (de carácter ), la economía y las finanzas ocupan una importancia singular, con el fenómeno de la globalización. Esto obligó que el tema de la justicia, no podía analizarse en forma aislada de este proceso mundial y dejó de ser considerada sólo factor de desarrollo, para ser planteada como aspectos centrales de la misma política destinada a impulsar el desarrollo. Así, la Justicia, que en su inicio se postulaba como un requisito esencial de la tutela de los Derechos humanos, comienza a verse en estrecha relación con el desarrollo económico, como un presupuesto para garantizar la presencia de actores económicos y empresariales y promover las inversiones privadas. Así la importancia de la justicia pasa al plano al plano .
En el contexto de este nuevo orden mundial, no debe sorprender que las reformas económicas, estructurales que se vienen llevando a cabo en muchos países en desarrollo impulsan a los gobiernos a abordar la reforma de la justicia como complemento necesario a la reforma económica y no como en lo que en realidad debía ser un camino para el mejoramiento del Estado de Derecho y de la democracia, y de mayor respeto para los derechos humanos, como expresa Ramón de la Cruz Ochoa. Hay un acuerdo común, que el proceso de liberación económica que vive el país plantea relevantes exigencias de reformas legales e institucionales, necesarias para asentar estratégicamente esos procesos y, a la vez, para hacer frente a las múltiples desigualdades sociales heredadas y provocadas por modelos económicos desprovistos de un perfil humanístico en su esencia de funcionamiento.
No existe ninguna duda que la reforma del sistema de justicia es vital para la realización efectiva de la democracia y los derechos humanos recogidos en buena parte de la Constitución Política pero sin posibilidades de realizarse. La reforma de la justicia debe superar la tendencia predominante de una reforma con directrices técnicas y economicistas. También, debe evitar caer en la tentación de pretender, con el objeto de favorecer en extremo a la seguridad de la inversión económica (que se revierten al final contra ella misma), de instaurar en el país una () con la promoción e institucionalización de sistemas de factos o (por ejemplo: negociación, justicia consensuada, regateo de la justicia o plea bargaining system) que privatiza la justicia y, por tanto, altera el sistema de legalidad vinculado al Estado de Derecho y promueve procedimientos . Es preciso, por tanto, generar un debate político real y no formal sobre el desarrollo de la reforma de la justicia, y prevenir que la reforma de la justicia sea , sino .
Para la reforma de la justicia, es indispensable, promover espacios que generen grandes acuerdos nacionales con el propósito de iniciar un proceso que conduzca a la autonomía y profesionalización plena de la justicia