La tentación de la censura

Freddy [email protected]

Después de leer la ley creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua (Ley 372) la situación se tornará bastante difícil para los periodistas y medios de comunicación. El problema de fondo realmente lo discutieron la cúpula del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Una serie de mediocres avalaron semejante cosa.

El periodismo es la única institución independiente que ha quedado de pie hasta el momento, frente a la devastadora plaga de la corrupción y nada mejor que a través de una ley, para frenar el ímpetu de los hombres y mujeres de prensa que informan al pueblo de lo que los gobernantes hacen en la hacienda pública. Pero es más doloroso saber que hay periodistas que ni siquiera saben qué se aprobó y cuáles son las consecuencias de este instrumento jurídico, que por cierto es muy peligroso.

Es necesario leerlo línea por línea, interpretar y después ponerse en la silla del juez para saber cuánto daño se puede hacer con esta ley.

Los ciudadanos deben regirse por el andamiaje jurídico que hay en un país y deben respetarlo, eso no está en discusión. Nadie debe ser la excepción frente a la ley. ¡Ah!, pero otra cosa es que se apruebe una ley con el macabro espíritu de la censura, especialmente para restringir derechos constitucionales de estos ciudadanos (periodistas). En este caso, se aprueba la Ley 372 con una sentido de fondo excluyente.

Pasando a otro instrumento jurídico en camino, emanado de la tentación de la censura, es lo que se conoce ahora como proyecto de Código Procesal Penal. Este proyecto también debe leerse con sumo cuidado y se podrá encontrar en varios artículos que la palabra “sospechoso” es el punto medular de los mismos para que las autoridades procedan a detener o procesar a los ciudadanos. Esto es preocupante por cuanto los nicaragüenses seríamos sospechosos todos los días de actos ilícitos que ni siquiera hemos pensado.

Los periodistas deberíamos entrar a un debate público sobre el Código Penal que ya fue aprobado en lo general y el Procesal Penal que también está en el Parlamento. En proyectos hay trampas no sólo para los periodistas, sino para los ciudadanos en general.

Una vez aprobada la ley, es difícil que las cosas se puedan modificar para bienestar de la población. Las tentaciones de ejercer el poder coercitivo a través del Derecho Penal son la “esencia” de la vida de quienes dirigen un país y si bien es cierto que estamos frente a las puertas de una moderna legislación penal, también es cierto que los políticos quieren regresar a los vicios de décadas y siglos pasados. Y si no recordemos la censura del somocismo y del sandinismo.  

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