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Un grupo de parlamentarios, en este caso liberales, han ventilado públicamente la posibilidad de impulsar una Ley de Reforma y Adición al Código Penal, a fin de que algo se pueda hacer en materia de legislación penal para este desventurado país que sufre de muchos males, entre ellos el flagelo de la corrupción estatal.
Lo ideal es que los diputados hubieran aprobado el proyecto del Código Penal tanto en lo general como en lo particular y que este instrumento jurídico entrara en vigencia lo antes posible.
Pero como siempre, los mezquinos intereses políticos, económico y de poder, así como los deleznables hechos de corrupción, inciden para que las leyes no progresen: el proyecto de Código Penal está engavetado en la Asamblea Nacional aprobado sólo en lo general. Hasta donde conozco, ni el PLC ni el FSLN, tienen voluntad política por el momento para que este instrumento jurídico progrese porque estamos a las puertas de las elecciones nacionales.
De tal forma que, ante la negativa de los diputados de aprobar un nuevo Código Penal para el pueblo de Nicaragua, por lo menos una reforma y adición paliaría las deficiencias de tipos penales.
Aunque volvemos a lo mismo de siempre. A la irresponsabilidad de los parlamentarios de hacer las cosas a medias o malas. En vez de aprobar un código nuevo, quieren parchear el actual con figuras modernas de tipos penales. Está bien, pero las cosas se hacen o no se hacen bien señores, para eso ganan jugosos salarios y tienen bastantes privilegios que muchos nicaragüenses que trabajan desinteresadamente por el país no tienen ni piden.
Señores diputados, ojalá y no se les ocurra ahora decir que también engavetarán este álito de esperanza para la legislación penal nicaragüense. El tema se empezará a ventilar públicamente y deben ser serios en ir a fondo con este instrumento jurídico, de lo contrario, su actitud estará plagada de sospechas de querer seguir encubriendo actos de corrupción, quiebra de bancos y otros hechos que deben ser castigados duramente con todo la fuerza de la ley.
Está bien castigar los delitos bancarios para proteger legalmente el sistema financiero nacional, que ha sido víctima no sólo de banqueros irresponsables, sino de aprovechados que les gusta obtener dinero fácilmente, pero también hay que castigar a los corruptos que se roban los recursos del Estado y el dinero de los contribuyentes.
Los nicaragüenses estamos cansados de ver desfilar pandillas de corruptos por el Estado y la ley no existe para ellos.
Es urgente castigar el enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias de funcionarios, malversación de caudales públicos, cohecho de funcionarios públicos y de particulares, delitos peculiares de los funcionarios y empleados públicos, el soborno internacional, entre otros delitos.
Pero insisto, lo correcto es aprobar un nuevo código que por suerte su contenido recoge una serie de principios y garantías constitucionales y se adaptan a la situación actual del país.