Esta es la escena espantosa provocada por otro conductor de buses del transporte colectivo, ocurrido ayer frente a la Shell de Waspán de la carretera Norte, en Managua. Hasta el anochecer, la víctima no había sido identificada.

Accidente brutal frente a Shell Waspán

El homicida tuvo tiempo de bajarse y huir en el bus que se detuvo adelante, con cuyo conductor se disputaba los pasajeros Mario Sánchez P. [email protected] Dos buseros que con sus pesados armatostes se disputaban la siguiente parada sobre la carretera Norte, al pasar frente a la Shell Waspán, nuevamente fueron protagonistas de una tragedia […]

  • El homicida tuvo tiempo de bajarse y huir en el bus que se detuvo adelante, con cuyo conductor se disputaba los pasajeros

Mario Sánchez P. [email protected]

Dos buseros que con sus pesados armatostes se disputaban la siguiente parada sobre la carretera Norte, al pasar frente a la Shell Waspán, nuevamente fueron protagonistas de una tragedia espantosa al mediodía del viernes, cuando uno de ellos se pasó llevando a una muchacha que a orillas de la calle esperaba el momento para cruzarse hacia el lado de la gasolinera ubicada en la parte norte de la vía.

El conductor que causó la espantosa muerte de la muchacha se dio a la fuga. Detuvo la marcha del bus placas 132-713 de la ruta 266, a unos 20 metros de donde quedó el cuerpo de la joven con la cabeza destrozada y su masa encefálica regada en el pavimento.

El hombre huyó en el bus de la ruta 170, con que presuntamente se disputaba los pasajeros de la siguiente parada. La víctima vestía una falda color crema y una blusa gris, y sandalias café, piel blanca y con un reloj en el brazo izquierdo.

Este otro “asesino del volante” es Bayardo José Mendoza Orozco, quien para colmo andaba con una boleta de tránsito porque en días anteriores había sido multado por mal manejo. También se descubrió que tiene doble documentación, tiene registrada una licencia con domicilio en las inmediaciones del Colegio Emmanuel Mongalo en el Barrio Altagracia y otra en Masaya.

El ayudante del bus dijo llamarse Darwin de Jesús, dio una declaración contradictoria, con intenciones de proteger al “asesino del volante”. Primero dijo que la muchacha se había levantado de su asiento, en la parada ubicada a pocos metros de donde ocurrió la tragedia, presuntamente con intenciones de bajarse en la siguiente, frente a la Maber.

Agregó que la muchacha viajaba a orillas de la puerta delantera del bus, en el lado derecho, pero que de pronto miró que se cayó y que su cuerpo rebotó contra el pavimento y seguidamente contra la cuneta, para después pasarles las llantas traseras derechas sobre la cabeza.

Pero después, cuando varios testigos rechazaron su versión, dijo a LA PRENSA que la muchacha no viajaba en el bus, sino que estaba a un lado de la calle, cuando fue arrollada y matada.

Uno de los testigos es el joven Jorge Núñez, quien vende agua helada en la parada de la Shell Waspán. Este sostuvo que el bus fatídico salió de la bahía de espera y arrancó a velocidad, con intenciones de adelantarse al otro bus de la ruta 170 que también se desplazaba a regular velocidad. Ambos con intenciones de llegar primero a la siguiente bahía de espera y disputar los clientes a la ruta rival.

El joven dijo que la muchacha había salido del Barrio Camilo Chamorro y estaba a un lado de la vía esperando cruzar la calle, hacia el lado de la Shell Waspán, pero de pronto el bus 266 que a la par del de la ruta 170 corrían sobre la carretera Norte, la pasó arrollando.

CASTIGAR A «ASESINOS DEL VOLANTE»

Otro testigo, Ronald Rodríguez, exclamó, como una imploración, que las autoridades emitan leyes más rígidas contra los “asesinos del volante”, porque no es posible que anden libres en la calle, matando gente inocente con sus buses, taxis o camionetas.

“Uno no sabe qué le pasará a su hija, a su madre, a su mujer o demás familiares que se movilizan en estos buses, que prácticamente se han convertido en “carros de la muerte”.

Hasta la noche de ayer, la fallecida no había sido identificada. Su cuerpo fue llevado al Instituto de Medicina Legal. Sobre el pavimento quedaron las huellas de la criminalidad de este conductor. Un espeso charco de sangre con trozos de sesos regados que no fueron levantados por los policías ni los enfermeros que llegaron a levantar el cadáver.  

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