Libertad de expresión amenazada

Con la misma altanería, prepotencia, e intolerancia de antaño, el ex Ministro del Interior de la era sandinista, y actual Vicesecretario del FSLN, señor Tomás Borge Martínez, atacó con rabia no disimulada a los medios de comunicación durante la inauguración del congreso sandinista el sábado pasado. Dijo Borge en su perorata que los medios de comunicación “se alimentan de la injuria, como los zopilotes lo hacen de carroña”. Cuando los periodistas le pidieron que dijera a qué medios se refería, el ex ministro sandinista —de quien dependía la temida Seguridad del Estado— se limitó a repetir que se refería a los medios “adversarios del Frente Sandinista”.

Parece que alguien le hizo ver a Borge la preocupación que causaron sus exabruptos entre la gente de prensa y la ciudadanía en general, porque al día siguiente se presentó como manso cordero diciendo que el Frente Sandinista “tiene la obligación de respetar sin límites la libertad de expresión de los medios…” y aseguró que “estoy dispuesto a cortarme mis orejas si no cumplimos este punto”. Evidentemente que la retractación y las promesas de Borge son tardías y nada creíbles. Las opiniones vertidas por él durante la inauguración del congreso, demuestran que tanto él como el Frente Sandinista no han cambiado para nada su tradicional irrespeto a la libertad de expresión, y que si el FSLN llegara al poder, la ciudadanía perdería el derecho a expresarse, al igual que sucedió en los años ochenta mientras el partido rojinegro estuvo en el gobierno.

Sin embargo, de alguna manera hay que agradecerle al señor Borge por sus declaraciones del sábado, ya que si todavía quedaban algunas personas que pensaban que bajo un posible nuevo gobierno sandinista habría libertad de prensa, las expresiones de Borge deberán servir para dejar en claro que no sería así y que de inmediato volvería a funcionar una oficina de censura como la que presidía la Capitana Nelba Blandón, quien a su vez dependía nada menos que de Tomás Borge, por supuesto.

El señor Borge acusó de injuriosos a los medios que han reportado las anomalías de la consulta popular sandinista. No sabemos a qué medios se refería, ya que al pedírsele que fuera preciso, no lo fue. Injuria —de acuerdo al Diccionario Larousse Ilustrado— es una expresión proferida o acción ejecutada en deshonra, descrédito o menosprecio de otra persona. En lo que respecta a LA PRENSA, este diario no ha injuriado a nadie. Lo que hemos hecho es cumplir con el deber de informar a la ciudadanía sobre los hechos acontecidos, basándonos en declaraciones de altos miembros del FSLN, así como de militantes de base, pero por sobre todo, en actas y documentos utilizados durante la consulta.

Es obvio que el ex Ministro del Interior no sabe distinguir lo que es injuria de lo que es actividad periodística profesional. Pero bien se sabe que el señor Borge es muy dado a los galimatías, al lenguaje confuso. Se recordará que al represivo Ministerio del Interior que él presidía —de donde como se dijo dependían la infame Seguridad del Estado y la oficina que coartaba la libertad de expresión de los nicaragüenses— Borge lo llamaba “centinela de la alegría del pueblo”. Igual ahora, con esa misma inclinación extraña a presentar lo feo como bonito y lo falso como verdadero, Borge habla de que los medios de comunicación han comenzado una diabólica misión de llamar infierno a la posibilidad del paraíso popular. Este personaje, por lo visto, piensa que la ciudadanía ya olvidó el terrible sufrimiento y dolor que significaron sus promesas de “ríos de leche y miel” en la década del ochenta.

Esperemos que las declaraciones de Tomás Borge sirvan para que la ciudadanía abra bien los ojos. Es sumamente importante tener presente que sin libertad de expresión no puede existir ninguna otra libertad. Sin libertad de expresión no hay libertad individual —y por lo tanto, no hay posibilidad de vivir en paz ni de progresar— y las opiniones de Borge dejan en claro que si el Frente Sandinista llegara al poder, la libertad desaparecería de Nicaragua igual que en el pasado.  

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