Bush visita México

La visita que ayer hizo George W. Bush a México, constituye su primer viaje al exterior desde que asumió la presidencia de Estados Unidos a finales del mes pasado. Es un hecho significativo, si se toma en consideración que América Latina ha ocupado siempre un lugar secundario en las visitas al exterior de los presidentes estadounidenses. Se recordará que el ex presidente Clinton hizo su primer viaje a la región hasta en su segundo período presidencial. Sin embargo, es conveniente analizar un poco más a fondo las razones de esta visita de Bush a su homólogo, el Presidente de México, Vicente Fox, para no sacar conclusiones equivocadas.

Si bien es cierto que México es parte de América Latina, hay que estar claros que la importancia que el país azteca tiene para los Estados Unidos es muy particular, empezando por el simple hecho de ser vecinos y de compartir una frontera que se extiende por más de tres mil kilómetros. Las relaciones entre ambos países a través de los años se han caracterizado por ser difíciles -incluso hostiles-. Pero a partir de 1994, año en el que entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio suscrito entre Estados Unidos, México y Canadá, las relaciones entre ellos han prosperado significativamente. La integración económica resultante del Tratado ha hecho que México desplazara a Japón como el segundo socio comercial más importante de los Estados Unidos.

También la elección en México de un Presidente como Vicente Fox, con toda la autoridad moral que le da el origen limpio de su mandato, tiene un gran potencial para mejorar las relaciones entre ambos países. Bush y Fox tienen mucho en común, hasta en la manera de vestir. A ambos les gusta calzar botas de vaquero. Pero mucho más importante que ese frívolo detalle es el hecho de que ambos son hombres que entienden cómo se genera la riqueza y que es necesario y posible que toda la sociedad participe en el proceso de creación y de disfrute de esa riqueza.

Como era de esperarse, los temas principales de la agenda fueron: inmigración, y narcotráfico. Estados Unidos tiene un total de 5 millones de inmigrantes indocumentados, de los cuales más de la mitad son mexicanos. Para México es importante la regularización de esos trabajadores migrantes. Bush por su parte está consciente de que tendrá que llegar el día en que la frontera entre ambos países no permanezca abierta, como hasta ahora, sólo al libre paso de capital, de productos y de servicios, sino también a la libre circulación de personas. Los mexicanos que viven en los Estados Unidos envían remesas a México hasta por 8 mil millones de dólares cada año, constituyendo la tercer fuente en importancia de divisas para México. Pero para Bush, la población hispana en los Estados Unidos -que mayoritariamente es de origen mexicano- es también sumamente importante. Se estima que para el año 2004, cuando Bush busque la reelección, esa población habrá desplazado a la de origen africano como la principal minoría del país, o sea, que constituirá un porcentaje de votos nada despreciable.

El otro gran tema tratado ha sido el narcotráfico. Los Estados Unidos son el principal mercado consumidor de estupefacientes del mundo, y mucha de la droga que a él llega pasa por México. Hasta ahora la legislación estadounidense requiere que año con año el Congreso evalúe y certifique si México está o no cooperando en la lucha contra el narcotráfico. Esa certificación se percibe como una ofensa en México y Fox quiere que se quite, porque después de todo no coadyuva a la solución del problema y más bien introduce un elemento perturbador en la relación entre ambos países.

Bush está consciente de que para que las relaciones entre los Estados Unidos y América Latina progresen sobre bases más sólidas, es importante acelerar la concreción de la idea de su padre, el ex Presidente George Bush, de establecer una zona libre de comercio en toda América Latina. En ese sentido, Fox, que comprende la importancia del libre comercio, puede convertirse en un factor catalizador para que esa gran integración económica que tanto beneficiaría a nuestras naciones se haga realidad más temprano que tarde.  

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