María Elena Artola Juárez *
El representante de UNICEF en Nicaragua, doctor Juan Aguilar León, en ocasión de la presentación del informe Estado Mundial de la Infancia 2001, hoy jueves 25 de enero, observa que la preocupación por la infancia tiene que ser tarea central y decisiva para que la humanidad pueda transitar hacia una vida digna, saludable y productiva, y recuperarse de su actual estado de postración.
En ese sentido es necesario que los dirigentes y demás agentes del desarrollo, tomen en cuenta que el período más importante en la formación del niño y la niña es la primera infancia, porque ofrece las mejores oportunidades para invertir en los seres humanos.
Numerosos estudios e investigaciones, demuestran que la mayor parte del desarrollo del cerebro ocurre antes de que el niño cumpla tres años. En este período adquiere capacidad de pensar, hablar, aprender y razonar. Se forman los fundamentos de los valores y los comportamientos sociales que le acompañarán por el resto de su vida.
UNICEF subraya que la inversión más efectiva es en el ámbito de los derechos de los niños y las niñas, necesario proceso que debe comenzar muy temprano, incluso antes de que nazcan para ir, con pasos firmes y seguros, formando una sociedad saludable y sin discriminaciones. Es urgente reiterar una y otra vez que ningún plan de desarrollo humano debería aguardar de manera pasiva hasta que transcurran los 18 primeros años de la infancia, antes de adoptar medidas para proteger los derechos de los niños y las niñas porque cuando se les ofrece un buen comienzo en la vida, se les ayuda a desbrozar los obstáculos del camino que conduce hacia una vida digna , feliz y productiva.
El desarrollo económico sostenido, la democracia y respeto a los derechos humanos, se logra con la eliminación del hambre, la enfermedad, la ignorancia, la corrupción y la discriminación por motivos de género, enfatiza el doctor Juan
Aguilar León, y añade que solamente así podremos romper el ciclo de transmisión de la pobreza, entre generaciones. En los países atrapados por la pobreza, la violencia, la corrupción y las epidemias devastadoras, como el VIH/SIDA, las esperanzas de los progenitores para el futuro de sus hijos, son irrealizables.
Ante esta triste realidad UNICEF observa que cuando no se realizan inversiones en los ciudadanos más jóvenes del mundo se desperdicia su potencial humano y se alienta una tragedia de proporciones planetarias.
Los niños y niñas que crecen en condiciones de pobreza tienen grandes probabilidades de sufrir discapacidades o de sufrir enfermedades crónicas en su edad adulta. Por eso UNICEF exhorta a todos los agentes del desarrollo a tomar conciencia de la importancia que revisten los primeros años de vida e invita a los gobiernos a reorientar sus políticas financieras e invertir más recursos en los primeros años de vida de los niños y niñas.
Mientras los gobiernos y demás líderes sociales no cumplan con sus deberes y responsabilidades hacia los niños, niñas y adolescentes, igualmente, sus padres, madres y familiares, seguirán sufriendo como ahora los efectos de la pobreza y sus causas subyacentes, como el hambre, la ignorancia y las epidemias como el VIH/ SIDA.
El informe Estado Mundial de la Infancia 2001 destaca la aspiración de que cada niño o niña tenga el mejor comienzo posible en la vida, recibir educación de buena calidad y tener la oportunidad de desarrollar cabalmente su potencial y contribuir significativamente a la sociedad.
* Periodista, Consultora de UNICEF en Nicaragua.