Errores que perjudican a los lectores

Douglas [email protected]

Un lector nos llamó enojado, este sábado, porque consideraba una grosería la foto que publicamos esa mañana de una mujer y una niña muertas en un accidente de tránsito. Es una gráfica fuerte, sin duda, que a cualquiera estremece y hasta le provoca repulsión. “No es grato ver eso tan temprano y me preocupa que mis hijos lo vayan a ver”, dijo el hombre. Tiene razón.

Con frecuencia los periodistas caemos en problemas éticos por el afán de mostrar la noticia a través de la crudeza de los hechos, momentos en que tendemos a descuidar la sensibilidad, porque la ética es mucho más que un manual y se afirma a través de la reflexión sobre las experiencias de nuestra vida.

Un periodista recibe una llamada a las cinco de la tarde de un viernes con el aviso de que hay un accidente grave en la carretera. Va como de costumbre a ver el hecho y encuentra escenas espeluznantes que son captadas sin discriminación por el fotógrafo, porque ese es su trabajo. De nuevo en la redacción, ambos ofrecen la noticia al editor de cierre y comienzan las contradicciones, para decidir a dónde ubicar la información y cómo ilustrarla.

Editores, fotógrafos, periodistas y diseñadores hacen rueda frente a las fotos más patéticas y entre gestos y exclamaciones de asombro vierten opiniones a favor y en contra de su publicación. Unos pueden alegar que allí está la realidad y es aleccionadora, otros advertir que una imagen con esa dureza puede ser traumática y algunos considerar que “eso le gusta ver a la gente”.

Al final, lo que se publique será juzgado por los lectores, quienes dirán si lo hicimos bien o mal, si contribuimos o causamos daño, porque el periodismo es una actividad de servicio para toda la sociedad y por eso lo técnico y lo ético están muy unidos.

Aristóteles decía que “la ética es la obediencia a la propia naturaleza” y a partir de ese criterio se ha concebido que algo antiético es ignorar, manipular e irrespetar a otro ser humano.

En LA PRENSA tenemos el principio de que toda información hay que someterla a comprobación y con la intención de ser equilibrados tratamos de ser fieles a los hechos, pero cuando suceden tragedias ese interés por mostrar los hechos, tal y como son, puede conducirnos a cometer errores éticos que dañen a la sociedad, como bien señaló el lector que nos llamó el sábado.

Cuando una fotografía o una historia periodística se nos convierte en un dilema ético, los periodistas deberíamos plantearnos algunas preguntas de rigor. ¿Qué daño podemos causar? ¿A cuánta gente afectaremos? ¿Qué pensaría yo si es mi familia la afectada? ¿Es mi decisión compatible con mis valores personales? Sería lo correcto, pero nos descuidamos y cometemos errores.

Las noticias comprobadas tienen que ser publicadas si son de interés para la sociedad, pero los periodistas debemos actuar con responsabilidad y de acuerdo a principios éticos, porque toda información tiene consecuencias.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí