¿Un caso de humanismo liberal?

Mario Alfaro Alvarado

Un apacible caballero poco adicto a la política solía decir: No conozco un animal más bravo, que un liberal detrás de un escritorio.

En la fauna burocrática de este país hay de todo; pero es en las altas esferas del gobierno -donde se respira la embriagante fragancia del poder omnímodo y desde donde se satisfacen sin hesitación los menores caprichos del “hombre”- donde se atrinchera la especie brava detrás de los escritorios.

Todos los días tenemos muestras del comportamiento de esos basiliscos colorados. Cuando quieren demostrar su devoción al jefe, se yerguen cuan alta es la soberbia que les infunde el poder, para descargar su prepotencia sobre los indefensos.

A veces cuesta entender lo que sucede en este país. Parece que se hablan dos idiomas distintos, uno el gobierno y otro el pueblo que sufre los desvaríos gubernamentales. Por un lado está la “verdad oficial” a la que aludía con frecuencia Pedro Joaquín Chamorro y al otro lado la otra verdad, la del pueblo que sufre las injusticias del poder.

En Mulukukú hay un embrollo porque el gobierno quiere expulsar a una enfermera norteamericana que ayuda sin remuneración a los enfermos del lugar; y, además, en su país consigue medicinas y alimentos para los pacientes, entre los cuales están 45 mujeres con cáncer uterino que si se les suspende el tratamiento fallecerán irremediablemente.

El gobierno cerró la clínica llamada “María Luisa Ortiz” porque dice que recibió, si es que en verdad recibió, denuncias de que allí se practicaban abortos, se curaba a los heridos del FUAC y servía de centro de reclutamiento sandinista. Hasta ahora nada de eso se ha probado ante la opinión pública.

Para justificar el cierre de la clínica “María Luisa Ortiz” ¿necesita el gobierno expulsar a la enfermera norteamericana? ¿Y para cerrar y expulsar necesita el gobierno escribir una novela de conspiración política? Menos necesitan los celosos servidores del gobierno decir, como dijo uno de ellos, que no siente arrepentimiento si las mujeres con cáncer dejan de recibir el tratamiento, porque “eso no tiene importancia, es problema de ellas”.

Algo no muy claro está en juego en el cierre de la clínica “María Luisa Ortiz”; pero sí está claro que el gobierno aunque tenga razón al hacer las cosas, las hace con notorio autoritarismo, con desprecio para los que protestan sus decisiones y con desprecio para los que demandan respeto para los derechos humanos.

¿Dónde está el humanismo de este gobierno? Pues allí, exhibido ante una opinión pública alarmada por la persecución que ha desatado contra una anciana que agota la escasa vida que le queda en servicio de los humildes. Algún interés político se oculta en el caso de la Cooperativa “María Luisa Ortiz”, para que ministros y directores actúen con enérgica diligencia para expulsar del país a una persona caritativa, a la que no le valdría “ser la madre Teresa de Calcuta porque será expulsada”.

La gente necesita trabajo, pero los servidores del gobierno eliminan una cooperativa donde se trabaja, la gente necesita atención médica y medicinas pero el MINSA cerró la clínica donde se atendía a una comunidad olvidada; la gente necesita aprender un oficio, pero el MARENA cerró el taller de carpintería donde hombres y mujeres aprendían un oficio para escapar del hambre, a la vez que no hace nada para detener el arrasamiento de los bosques de la zona.

El caso Mulukukú parece ir más allá de denuncias no comprobadas. Tiene trazos de ser un pretexto para lanzar una ofensiva aniquiladora contra las ONG porque resisten el control centralizado que les quieren imponer. Si el gobierno no permite trabajar a esas organizaciones, los países donantes retirarán sus presupuestos y la administración dirá que eso “no tiene importancia”. La ayuda que llega a través de las ONG alivia en parte la escasez en las comunidades pobres, sirve para curar enfermos y mitiga el desempleo.

Así, con la lógica del desprecio y la represalia irracional por razones políticas, los liberales quieren seguir gobernando. ¿Y a eso se le llama liberalismo? ¿Es que alguna vez hubo liberalismo en las dictaduras y pseudo democracias que han martirizado a este país?  

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