El Alcalde electo de Managua, Herty Lewites, del FSLN, ha denunciado que las autoridades liberales salientes están cometiendo diversas irregularidades con los bienes de la Alcaldía, para su provecho particular y a fin de perjudicar al nuevo gobierno capitalino que asumirá en enero.
Entre las anomalías denunciadas se mencionan la aprobación de un distorsionado presupuesto para el año 2001; la distribución de una excesiva cantidad de placas para taxis; la renovación del convenio colectivo con los sindicatos con cláusulas onerosas para el próximo gobierno edilicio; y la repartición de cuantiosas “indemnizaciones” entre quienes dejan los cargos. También se denunció que los equipos pesados de la Alcaldía de Managua fueron trasladados a El Crucero, donde reside y tiene haciendas cafetaleras el presidente Arnoldo Alemán, con el pretexto de que se enviaron a “apoyar” la cosecha del café.
El Alcalde electo nos pidió investigar esas denuncias: “Así como puso (LA PRENSA) un grupo de periodistas investigativos, porque yo era un candidato, les pido que me ayuden (investigando) todo esto que está sucediendo en la Alcaldía”. Al respecto debemos decir que nos satisface que Herty Lewites reconozca que no fue para perjudicar su candidatura -de lo que él mismo nos acusó en aquella oportunidad-, que LA PRENSA informó sobre sus antecedentes como funcionario del gobierno sandinista, particularmente acerca del aún incierto destino del préstamo por más de 7 millones de dólares que el Banco Central hiciera al Ministerio de Turismo (del que Lewites era ministro), después que el FSLN perdiera las elecciones de 1990 y antes de que entregara el gobierno.
Pero no sólo porque nos lo pide Lewites, sino también porque es nuestra obligación hacerlo, es que de la misma manera que antes de las elecciones del 5 de noviembre investigamos los antecedentes públicos del ahora Alcalde electo de Managua, ahora estamos investigando las denuncias de que las autoridades liberales salientes están haciendo una “piñata” en la Alcaldía.
El lunes 13 de noviembre pasado, LA PRENSA refutó por medio de un editorial (“Declaraciones irresponsables”) una acusación de Daniel Ortega al Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), de que éste pretendía descapitalizar la Alcaldía de Managua para perjudicar a Lewites, al exhortar a las empresas privadas a pagar antes de finalizar el año las matrículas de sus establecimientos según lo que prevé el artículo 9 del Plan de Arbitrios. “El INDE, ha actuado en defensa de sus asociados, como lo haría cualquier organización o cámara empresarial en cualquier parte del mundo, pero en ningún momento ha actuado para perjudicar al futuro alcalde, ni mucho menos para pedir que no se paguen los impuestos”, dijimos en aquella oportunidad.
Pero eso no significaba que LA PRENSA avalaría cualquier cosa que hicieran las autoridades liberales de la Alcaldía de Managua antes de entregarla al sandinista Herty Lewites. De manera que ahora con la misma firmeza señalamos que nos parece un acto de mala fe haber aprobado un presupuesto distorsionado para el año 2001, que será ejecutado por la administración entrante, pues al menos debieron tomar en cuenta la opinión de quienes van a asumir los cargos en enero; que exigimos que todos los equipos de la Alcaldía de Managua que fueron trasladados a El Crucero sean regresados inmediatamente, que quienes los han usado para su provecho paguen por los servicios recibidos; y que los nuevos alcalde y concejales deben revocar el aumento de beneficios y las gratificaciones que las autoridades salientes establecieron en el nuevo convenio colectivo, porque en realidad eso ha sido una manera de “piñatear” los recursos de la Comuna de Managua.
En 1990, después que el FSLN perdiera las elecciones de febrero y antes de que entregara el gobierno, los sandinistas hicieron una tremenda “piñata” en la Alcaldía de Managua y en todas los entidades gubernamentales y empresas públicas; “piñata” que hizo merecedor al sandinismo de la deplorable reputación de haber sido más corrupto que el somocismo.
Pero el hecho de que los sandinistas hicieran aquella gran “piñata” con los bienes públicos no justifica que ahora los liberales hagan o quieran hacer lo mismo. ¿O es que nunca los políticos gobernantes de Nicaragua aprenderán a ser honrados y transparentes?