A propósito de los recientes comicios

Migdonio Blandón B.

Debido a los principios ideológicos de su partido,

cimentados en el control de la libertad ciudadana en muchas de sus facetas; y la experiencia siniestra de los 80, el triunfador de los comicios municipales de Managua, señor Herty Lewites, no podía haber sido mi candidato; pero creo que con la colaboración de los concejales perdedores; y por estrategia, hará muy buena labor, siempre que se aleje de quienes querrán dominarle.

A los que nos autollamamos demócratas, si cumplimos con nuestros deberes ciudadanos; de manera especial quienes no figuramos en política sectaria, no debe intranquilizarnos el cambio administrativo; y debemos asumir la tolerancia democrática, con sentido cívico y sobre todo cristiano, lo mismo que confiar en la confesión pública y el perdón que en sus últimas apariciones televisivas ha hecho el recién electo alcalde de Managua.

En la vida, de natural somos susceptibles a cambiar, pudiendo elevarnos o hundirnos si nos falta el asidero espiritual necesario, que únicamente se consigue mediante auténticos principios cristianos, como los tuvo el santo patrono de los políticos, Tomás Moro, cuya memoria ha sido enaltecida el 5 de noviembre corriente por Su Santidad Juan Pablo II en el Programa del Año Jubilar, habiendo además muchos otros ejemplos de la historia.

El triunfo por el candidato del FSLN, se ha debido al voto cautivo de su organización partidaria, que ha sido robustecida por arreglos o pactos con el partido gobernante; y que se ha sabido aprovechar de los errores en que éste ha caído; causando así una peligrosa división en el sector democrático, que debería hacer reflexionar a los políticos a fin de evitar que por egolatría, caiga el país a situaciones funestas.

Es notorio que además de la división, hubo un alto porcentaje de abstención. Apenas reconocer que la dicha abstención es en mucho irresponsabilidad cívica. Aquí aunque nos duela debemos aceptar aquel vergonzoso adagio que dice: “Los pueblos tienen el gobierno que se merecen”. Aunque casi generalmente se tenga un mal concepto de los políticos, ya que asumen la política como profesión, también hay muchas excepciones.

La historia nos las trae en épocas distintas y en ella está lo negativo y lo positivo de sus actuaciones; pero no es el fin de las presentes líneas ahondar en este tema tan controversial. Más que todo la intención de las mismas es invitar a la ciudadanía a que reflexionemos en la responsabilidad que cívicamente tenemos no sólo en el presente que Dios nos permite vivir, sino también qué patria queremos para nuestros hijos.

El fanatismo rojinegro con facilidad es transmitido de diferentes maneras especialmente a los jóvenes que siendo infantes en la década perdida no vivieron la fatídica experiencia; y llevándoles halagadoras promesas, cual cantos de sirena les adormecen con fantasías; mientras, que la mayoría del pueblo adulto, dedicado a sus actividades o a no hacer nada, olvidando lo pasado, lo dejan todo a los políticos de profesión.

Debemos asumir la responsabilidad, aún no siendo políticos activos, de orientar a nuestros coterráneos a la medida de nuestras posibilidades, que deben prepararse de la mejor manera posible en el estudio y en el trabajo; y que solamente dedicándose a estudiar y trabajar es que se logra vivir dignamente; que nada se consigue gratis; que las promesas fantasiosas, el que se deja adormecer por ellas sufre frustraciones.

Nosotros en Nicaragua que es el país más bello y potencialmente más rico de América, también podríamos lograrlo, si vivimos y trabajamos como Dios manda.

* El autor es empresario privado.  

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