- San Juan de Oriente es la cuna del arte estilo precolombino, un pueblo donde casi el noventa por ciento de sus habitantes se dedica a la cerámica y a otras manifestaciones artísticas, que lo han convertido en un centro de peregrinación casi obligado para todo turista que busque entrar en contacto con las raíces y tradiciones de nuestros antepasados
Orlando [email protected]
San Juan de Oriente es uno de los pueblos más laboriosos y creativos de Nicaragua. La mejor prueba de ello es que de sus cinco mil habitantes, casi el noventa por ciento se dedica al trabajo artesanal, ya sea elaborando cerámica del tipo precolombino o artesanía en madera o piedra labrada.
Por eso no es extraño que en el casco urbano, donde viven unas tres mil personas, haya al menos un horno en cada casa y más de alguien en la familia se dedique a la cerámica o cualquier otra forma de trabajo artesanal.
Ubicado en el kilómetro 41 de la carretera que va de Masaya a los Pueblos Blancos y a menos de cien metros de la entrada a Catarina, San Juan de Oriente es como una inmensa galería al aire libre, donde cada poblador saca a la puerta de sus casas las piezas de cerámica recién terminadas para que el visitante las admire y las compre sin tener que pagar los altos precios que piden los comerciantes del arte popular.
No se sabe con exactitud cuántos artesanos hay en la ciudad, pero para darnos una pequeña idea basta decir que durante el terremoto del pasado mes de julio, en este pueblo se cayeron más de trescientos hornos de igual número de artesanos, los que sin embargo fueron nuevamente levantados y a menos de una semana ya estaban produciendo normalmente.
En este pueblo, muy visitado por turistas nacionales y extranjeros, se puede encontrar todo tipo de manualidades en barro, madera, bambú, piedra volcánica, cabuya, junco y otros materiales.
San Juan de Oriente es un pueblo que tiene la dicha de estar alejado del ruido de las ciudades, por eso aquí se respira un ambiente de paz y tranquilidad, elementos que tal vez son la explicación de tanto talento artístico disperso por sus cuatro costados.
Según crónicas de la época colonial, los habitantes de San Juan de Oriente eran conocidos desde antes de la llegada de los españoles como parte de los pueblos Namotivas, que en lenguaje náhuatl quiere decir “hermanos o vecinos”, los que se caracterizaban por ser grandes fabricantes de cerámicas y esculturas de piedra, herencia cultural que aún conservan sus descendientes.
Prueba del arte indígena se puede apreciar en el antiguo templo parroquial católico del poblado, donde aún existen algunas imágenes de la época colonial, las que se atribuyen a manos de los indígenas del lugar, dado el talento demostrado en elaboración de las piezas religiosas. Como todos los pueblos sometidos por los españoles, en este pequeño poblado se celebran fiestas patronales, en honor a San Juan Bautista el 24 de junio de cada año.
El colectivo de doña Martha Salazar
En la propia acera de la casa donde expone sus obras junto a otras 22 socias, Martha Salazar atiende a los visitantes que buscan “algo” nuevo para adornar sus casas. Ella se siente muy contenta por la inauguración de la tienda “Artesanas de Oriente” que es, a partir del pasado 4 de noviembre, la realización del sueño de tener un lugar donde exponer y vender sin intermediarios los productos artesanales que ellas elaboran.
En esta tienda, ubicada frente a los Juzgados, cada día dos socias se turnan para atender la venta del colectivo y con las ganancias que éstas generan pagan el alquiler y mantenimiento del local.
Martha elabora en su casa adornos de pared, eclipses, floreros y jarrones decorativos, mientras en los estantes de la tiendita se pueden observar una gran variedad de artículos que van desde casitas de madera, muñecas de barro, ángeles de tusa, ollas, jaguares, móviles con animalitos de arcilla, platos, ceniceros, perchas de cabuya y en el futuro se piensa incluir muebles de madera, ropa bordada a mano y otros productos.
De las 22 socias, Martha, con sus 25 años, es la menor, ya que la mayoría pasa de los 40 años; sin embargo las piezas que ella realiza con sus manos son de excelente calidad y gozan de mucha aceptación entre los turistas que visitan el pueblo.
En su casa hay dos hornos donde todos los días se queman un promedio de 18 jarrones medianos y decenas de piezas pequeñas, las que son decoradas por sus hermanas, su mamá y su propio papá, Juan Salazar, que fue quien empezó a trabajar el barro desde hace varias décadas.
Muchos comerciantes de Managua y otros lugares llegan a su casa a comprar sus productos ya decorados para luego irlos a revender a otros lados; por eso a veces tiene que comprar jarrones y medias ollas “quemadas” para darles el toque final y venderlas a mejor precio. La dirección de este taller artesanal es: de la iglesia católica una cuadra al este y media al sur.
Doña Vidalia Potosme y sus 34 años de trabajar el barro
A sólo media cuadra de la entrada al pueblo se encuentra la tiendita de doña Vidalia Potosme, que es toda una veterana artesana del barro con más de 34 años de experiencia en el ramo. Desde niña está vinculada al barro, con el que hacía muñequitos para jugar con sus amiguitas vecinas, pero fue hasta cuando tenía doce años que empezó a ayudarle a su mamá en la elaboración de las rústicas ollas y maceteras que para entonces eran lo que más se hacía en San Juan de Oriente.
En aquellos años ella trabajaba sentada en una pequeña butaca y del suelo iba tomando las porciones de barro para hacer ollas y comales. Otro producto que mucho se acostumbraba hacer eran las vajillas y cafeteras completas en estilo precolombino, productos que han pasado a segundo plano con los nuevos modelos.
Doña Vidalia aprendió nuevas técnicas cuando se integró al taller de cerámica hace 20 años, fecha en que empezó a trabajar con torno eléctrico bajo las enseñanzas de instructores españoles, alemanes, daneses y artesanos chontaleños y masayenses, promovidos por el Banco Central de Nicaragua y el entonces Ministerio de Cultura.
En su casa del Reparto “David Salazar”, ella y sus dos hijos se combinan para manejar el taller de cerámica en el que a diario elaboran una gran variedad de piezas, entre las que se pueden mencionar tazas soperas, ceniceros, fruteras, dulceras, jarrones, jarros para pared, platos de adorno de pared, eclipses, braceros para el caballo bayo, candelabros, porta velas, porta lápices con figuras de animales, nacimientos, licoreras, casitas de barro y todo tipo de vasijas estilo precolombino.
San Juan de Oriente:
Municipio: San Juan de Oriente
Departamento: Masaya
Extensión territorial: 13 km2
Población total: 5,000 habitantes
Densidad poblacional: 384 habitantes por km 2
Altitud sobre el nivel del mar: 495.16 mts
Temperatura promedio: 23 °C a 24 °C.
Producción: industria artesanal, café, maíz, frijoles, frutas.
Límites:
Al Norte: Municipio de Catarina.
Al Sur: Municipio de Diriá, Depto. de Granada.
Al Este: Laguna de Apoyo.
Al Oeste: Municipio de Niquinohomo.