* Douglas Reyes
Conozco mucha gente inteligente y buena en Nicaragua, son trabajadores, emprendedores, gente que no se deja vencer por las adversidades de la naturaleza, gente que vive día a día soñando en un país más próspero y mejor, gente que se preocupa por sus semejantes, que su alegría contagia, que al extranjero acogen, que le reza a la Purísima, que es rebelde por naturaleza, que es buena y dadivosa, que comparte su pobreza con cualquiera y que es orgullosa de ser “nicaragüense por gracia de Dios”. Esa gente sencilla y extremadamente inteligente me convence que los nicaragüenses no somos torpes.
Pero cuando veo el otro lado del nica, cuando veo gente que no aprende del pasado, gente que actúa para que en Nicaragua haya otro estallido social como el de 1979 y que no le importa que los nicaragüenses sigan siendo conocidos sólo por ser los segundos más pobres del continente americano, que les gusta ser conocidos en el mundo como desgraciados (por tanta desgracia que ocurre), pedigüeños, incultos y malhablados y que creen que merecen el mejor castigo divino a los gobiernos que ha tenido el país. Dictadores, terroristas, inmorales etc. Cuando veo en la calle a los universitarios pintando las paredes y destruyendo lo poco bonito de nuestra ciudad, es cuando me pregunto ¿será que somos torpes?
Los nicaragüenses han perdido muchas cosas entre ellas los valores morales. El gobierno de Daniel Ortega, pretendiendo ser un régimen marxista, impulsó el rompimiento de las bases morales y sociales como la familia, la religiosidad, la amistad y el orgullo de ser hombre honesto y el Amor Patrio, el cual quiso cambiar por el internacionalismo revolucionario. Debido a esto los valores sociales se modificaron y desde entonces en la sociedad el “Ladrón de grandes sumas” es vivo y el “honesto” es baboso. Se acepta en los círculos sociales a antiguos opresores, se acepta como líderes políticos a ex terroristas, torturadores, asesinos, violadores, corruptos, violentos , etc.
Los que no son de esta casta no son líderes o no los dejan desarrollarse para que lleguen a serlo, los universitarios en vez de portar ciencia y tecnología, portan bombas y si se les tilda de terroristas se ofenden y los padres, ¿dónde están los padres de estos jóvenes?. Los medios de Prensa sin importar su línea se prestan a atacar ferozmente al gobierno y a las instituciones democráticas, ataques que en muchos casos son bien merecidos, pero… ¿por qué nunca elogian lo bueno? ¿por qué no tratan de que el país dé una cara buena en el extranjero? Hay que apoyar a Nicaragua para que venga el turista, el inversionista, no hay que enviarlos a invertir a otro, el que considero el más importante, es débil, parcializado, politizado, sin credibilidad. El Poder Electoral considerado por el pueblo de la misma manera. Al ver este otro panorama del nicaragüense y sentir que se está cayendo en la trampa, en un hoyo sin fondo ni retorno, si la sociedad no corrige rápidamente sus valores, sus formas de actuar, mientras se actúe con violencia, mientras se permita que metan miedos, mientras la voz de todos los sectores no se oiga, mientras la injusticia no se señale venga de donde venga, mientras no se anteponga el bien de la Patria al bien del partido, mientras esto no pase el país va enrumbado nuevamente al caos y prestándose al juego del frentismo, de mantener por su conveniencia a Nicaragua de rehén, si los nicas se prestan a esto merecen que el mundo piense…
Que los nicaragüenses somos torpes.
* El autor es Empresario, Director de la Cámara de Industrias de Nicaragua.