¿George W. Bush o Al Gore para presidente de Estados Unidos de Norteamérica? ¿Qué tanto interesa a los nicaragüenses esta decisión y qué importancia tiene o podría tener para Nicaragua?
En Europa, pero más exactamente en España, los observadores políticos señalan que aunque formalmente los norteamericanos están escogiendo a una de dos personas, de hecho a quien se va a elegir es al señor Bushgore -o Gorebush-, en el sentido de que da lo mismo el republicano George W. Bush que al demócrata Al Gore porque para todos los efectos no hay ninguna diferencia entre ellos.
Visto el asunto desde Europa es seguro que no tiene mayor importancia que el próximo presidente norteamericano sea el republicano George W. Bush o el actual vicepresidente demócrata Al Gore. Sin embargo, para los electores norte- americanos sí hay diferencias, y muchas al parecer, a juzgar por el apasionante final que está teniendo la decisión presidencial de este año que según el reporte de un periodista norteamericano de la agencia de prensa AP, más bien “parece una elección en el tercer mundo”.
Para Nicaragua la elección presidencial entre George Bush y Al Gore es importante, porque de una u otra manera -para mal o para bien-, el país continúa siendo muy sensible a cualquier cambio, inclusive de matices, que se producen en la política doméstica y exterior, particularmente latinoamericana, de los Estados Unidos de Norteamérica.
Es cierto que la época de la guerra fría quedó atrás; que no existen más la Unión Soviética y su sistema orbital de países comunistas; que tampoco hay ya una revolución sandinista en Nicaragua que era considerada por Washington como un enclave del comunismo soviético-cubano en Centroamérica; y que el cambio de gobierno en Estados Unidos no tiene ahora, para Nicaragua, la dramática significación que tuvieron la elección y reelección de Ronald Reagan en 1980 y 1984, o la emocionante victoria de George Bush sobre el demócrata Dukakis en noviembre de 1988. Sin embargo, la elección norteamericana sigue siendo muy significativa para Nicaragua.
Los temas principales de las relaciones de Nicaragua con Estados Unidos son, ahora, el problema de la propiedad, o sea el proceso de devolución, compensación o indemnización de las propiedades confiscadas por el régimen sandinista a sus antiguos propietarios que eran o son ahora ciudadanos norteamericanos; el estatus de los emigrantes nicaragüenses radicados en Estados Unidos; la cooperación económica y financiera, particularmente la que Washington influye o decide en los organismos multilaterales; el narcotráfico; y el libre comercio, que es ahora la principal forma de cooperación de los Estados Unidos con el extranjero. Y es obvio que el tratamiento de cualquiera de esos puntos va a cambiar según la próxima administración norteamericana sea demócrata o republicana, aparte de que el Partido Republicano tendrá la mayoría, aunque escueta, en la Cámara de Representantes y el Senado.
Por ejemplo, la participación de Nicaragua en el libre comercio con Estados Unidos se podría ver afectada negativamente si Gore gana la presidencia, puesto que el líder demócrata anticipó que condicionaría los tratados comerciales a la situación de derechos humanos y la conservación del medio ambiente, temas en los que Nicaragua es evidentemente floja. Además, una eventual administración de Gore estaría comprometida con los sindicalistas norteamericanos que luchan por la eliminación de los enclaves de maquila que operan en Centroamérica, y en Nicaragua, por supuesto.
Por otro lado, el escenario electoral nicaragüense del próximo año, y específicamente la posibilidad de que el FSLN gane las presidenciales del próximo año que se le acrecentó después de que los sandinistas conquistaron electoralmente la Alcaldía de Managua, podría verse favorecida si el demócrata Al Gore es el próximo presidente de Estados Unidos. Y al contrario, probablemente se vería perjudicada si es el republicano George Bush quien se alza al fin con la victoria.
De modo que para Nicaragua, en Estados Unidos no se está escogiendo a Bushgore o Gorebush. La escogencia es entre un republicano -George Bush- y un demócrata -Al Gore- y el resultado podría tener una gran influencia sobre el proceso democrático nicaragüense. Ya veremos