Marco A. Valle
Así como los candidatos a alcaldes y concejales necesitan de la participación ciudadana -a través del voto- para competir, y ganar, en las elecciones del próximo domingo, también solamente por medio de dicha participación es que pueden cumplir sus promesas con calidad y legitimidad. Sin participación ciudadana cualquier esfuerzo está llamado al fracaso, o, cuando más se cumplirán algunas cosas pero con raquítica o mediana calidad social, escasa legitimidad y, no necesariamente respondiendo a las necesidades más sentidas de la gente.
Una vez más el reto está planteado a los ganadores, permanecer en contacto cotidiano con la gente, trabajar de la mano con la población independientemente del sector socioeconómico, empresarial, sexo, partido, y religión a que se pertenezca.
Ahora bien, para lograrlo creemos que la clave está –de cara a las tentaciones del poder- en mantener y alimentar la misma actitud, disposición y ansiedad de estar cerca de los votantes que tuvieron cuando eran candidatos. Es decir, sostener y profundizar el mismo espíritu que tenían cuando andaban abrazando y besando a todo el mundo, cuando saludaban hasta a quienes no los saludaban, cuando visitaron lugares que no conocían, cuando se empaparon de los problemas de la población, cuando escuchaban con atención al ciudadano más humilde o a la empresa privada, cuando prometían que resolverían los problemas de los municipios, en fin cuando andaban pidiendo el voto a la gente y le ofrecían el cielo y la tierra si votaban por su candidatura.
Dicho de otra manera, estimamos que para hacer un gobierno municipal exitoso, el alcalde y concejales electos deben mantener la visión y actitud que tuvieron cuando eran candidatos, que se puede resumir en una frase: desarrollo municipal con participación ciudadana.
La práctica dice que las personas que viven en el municipio conocen y sienten más que nadie los problemas y amenazas que les aquejan, son los primeros interesados en resolverlos, tienen un mayor sentido de pertenencia y solidaridad comunal, pueden desplegar mejores iniciativas de solución de las cosas con el menor costo posible, se incorporan rápidamente en las tareas decididas, y tienen una gran capacidad de comprensión si –participando- aprecian que no todo se puede hacer a como ellos quisieran.
Y este último elemento es decisivo en la gestión municipal, ya que esta tiene dos niveles, objetivo y subjetivo. Por un lado, están las acciones que se ejecutan y, por otro está la percepción que los residentes tienen de las acciones ejecutadas; de tal forma que cuando la gente evalúa, incorpora ambos niveles, saliendo mucho más bien parados quienes trabajaron hombro con hombro y le cumplieron a la comunidad. Por el contrario, se tiene una percepción regular o mala, cuando la administración municipal toma muy poco en cuenta a la gente.
Finalmente, ojalá que los ganadores mantengan una relación cercana -“tipo candidato(a)”- con la población, y ésta una actitud auditora de la gestión municipal, pues con ello ganaremos todos en la lucha contra la pobreza, la creación de empleos, el mejoramiento de la calidad de vida y, los derechos humanos de los y las nicaragüenses.
* Consultor en Seguridad Ciudadana.