Voz del Pueblo

Decisión 2000

Felicito al d iario la prensa y al canal 2 de televisión por su programa Decisión 2000, es muy útil porque a través de él los ciudadanos podremos votar con inteligencia, escogiendo a la persona que mejor pueda servirnos como alcalde. Lo que he visto hasta ahora no invita al optimismo, pareciera un concurso para ver quién dice la mentira más grande. Las promesas son imposibles de cumplirse, la mayoría de los candidatos han propuesto resolver los problemas fundamentales como el desempleo, la insalubridad y la marginación escolar.

En el curso del debate he podido apreciar que muchos de los candidatos no saben con cuánto cuentan en cada Alcaldía, cuáles son sus ingresos y cuántos empleados tienen. Con una ignorancia tan elemental es imposible que yo les crea a esas personas que tienen capacidad para elaborar planes realistas y resolver los problemas de sus municipios.

La campaña de la ciudad de Managua me parece extremadamente distorsionada. Los temas de campaña y de debate están completamente fuera de lugar y reflejan una pobreza de ideas que trata de ocultarse en una polarización artificiosa. Un candidato a vicealcalde amenazó a un candidato a alcalde con exterminarlo como si fuera la peste del gusano barrenador, y ante el horror de estar deseando exterminio físico modificó su posición y agregó que sólo se trataba del exterminio de las ideas. Es evidente que este señor no sólo no sacó la pata sino que metió la otra.

También me ha parecido triste ver a un ex candidato a alcalde, inhibido injustamente por el Consejo Supremo Electoral, haciendo un spot de televisión en el que traza una línea divisoria entre los buenos y los malos, colocándose él, claro está, entre los buenos.

En fin, este debate electoral pareciera que no deja santo ante el cual persignarse. De todos modos le doy las gracias a LA PRENSA y al Canal 2 porque me han permitido enterarme por quién debo de votar.

Leopoldo Villalta
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El asesinato contra Félix Pedro

El crimen, venga de donde venga, es repudiable y nadie puede constituirse dueño de la vida ajena para disponer de ella. La existencia humana es una propiedad fundamental de su único Creador y solamente él por su infinito poder puede privar a la persona de ella misma.

Sirva esta reflexión para dejar constancia de la consternación que estremece a “Las Segovias” y en particular a la ciudad de Estelí, donde los blancos lirios de la ribera lucen marchitos por el macabro asesinato del ganadero Félix Pedro Espinoza Briones, ocurrido en San Carlos, departamento de Río San Juan.

Es duro saber y no queda otra alternativa más que aceptarlo, que en Nicaragua la civilización se haya lejos en llegar. El crimen sigue ocupando niveles alarmantes y por muchos que sean los medios de enseñanza pública y cristiana, hay nicaragüenses que no se detienen en empuñar su arma homicida para liquidar con la fuerza bruta a sus mismos compatriotas y seguir “manchando con sangre de hermanos el pendón bicolor de la Patria”.

¿Por qué al despertar un nuevo milenio seguimos los nicaragüenses viviendo una sociedad machista llena de todas las indolencias que suelen registrarse en el cuadro clínico de nuestra empobrecida cultura?

Si bien es cierto que los españoles en su estadía por estas tierras nos heredaron una sangre rebelde y conflictiva, también es cierto que estamos dotados de razón para repeler con el buen discernimiento los instintos cavernarios que suelen detectarse.

El asesinato de Félix Pedro Espinoza, como todo asesinato y de acuerdo a los dictámenes de la Policía Nacional de San Carlos, estuvo rodeado de saña, es decir de los métodos brutales que el hombre insensato realiza cuando su mente indispuesta y enferma de odio lo induce a la práctica de un hecho censurable.

Félix Pedro es una víctima más del trastorno social que envilece a nuestra Patria, a la Nicaragua de los tiempos modernos donde la violación al quinto mandamiento constantemente vive quebrantando los preceptos cristianos.

No se puede seguir hablando de “reconciliación” en una sociedad donde se ha perdido el derecho a la vida. En Nicaragua gobierna la inseguridad y los ciudadanos pacíficos que cotidianamente enarbolan la blanca bandera de la paz corren el riesgo de morir acribillados frente al sombrío panorama de la fatalidad, y ante el sacrificio de Félix Pedro, hago propias las palabras de Darío: “Cristo va por las calles flaco y enclenque; Barrabás tiene esclavos y charreteras, y en las tierras del Chibcha, Cuzco y Palenque, se han visto engalonadas a las Panteras”.

Hugo Ramón García


Polvorín

En las páginas de la prensa del pasado lunes 16 del corriente apareció el artículo: “Chinandega es un polvorín electoral”; a este respeto quiero manifestarme como ciudadano chinandegano que en ningún momento de la historia, el pueblo chinandegano se ha prestado al juego guerrerista. Es cierto que muchos de nosotros no tenemos por quién votar; sin embargo, siempre hemos votado para producir maíz, frijoles, azúcar, camarones, peloteros grandes ligas, etc. Es decir, Chinandega no tiene tiempo para la guerra y si no recordemos que en la guerra de 1979 en Chinandega casi no hubo violencia porque nuestro pueblo le puso más mente al trabajo que a las balas.

Asimismo, podemos observar que en las celebraciones del 19 de julio es muy raro ver hondear la bandera del luto y sangre “rojinegra” a excepción de la casa lujosa de algún diputado sandinista que yergue dicha bandera justificando su salario en la Asamblea Nacional.

Lic. Perfecto Mercado Zapata  

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