Una vez más la suerte política está echada

  • Como ciudadanos y demócratas, tenemos el deber de apoyar a las fuerzas políticas que mantienen una bandera de lucha anti-pacto y anti-corrupción para obligar a los pactistas a deponer actitudes antidemocráticas

Francisco Flores Morales

Las reformas políticas instituidas entre liberales y sandinistas fueron fríamente calculadas en función de ir legitimando el sistema bipartidista. Evidenciándose claramente lo previsto tiempos atrás, al producirse la partidización del Consejo Supremo Electoral, la Corte Suprema de Justicia y la Contraloría General de la República.

La partidización de los poderes del Estado es una amenaza a la institucionalidad, estabilidad y gobernabilidad. Primero, por la desconfianza generada en la población hacia la autoridad, restando legitimidad a ésta. Y segundo, la imagen que se envía al exterior de un país anárquico, corrupto e ingobernable, incapaz de resolver sus propios problemas. Situación que ahuyenta la inversión extranjera y la cooperación financiera de países amigos.

En reiteradas ocasiones, distintos sectores de la sociedad nicaragüense han denunciado las maniobras que se vienen haciendo desde el Consejo Supremo Electoral (CSE). Actualmente, 300 mil ciudadanos aún no tienen su Cédula de Identidad, ni Documento Supletorio, a escasos días de las elecciones municipales. La reubicación de las circunscripciones electorales (JRV), las cuales han quedado muy retiradas de los electores, lo que provocará que miles no acudan a votar por la distancia que tienen que recorrer. Así como la situación de desconfianza generada por la desmedida partidización de las estructuras electorales. Resurgiendo el fantasma del fraude, con la posible manipulación electrónica y la aplicación antojadiza de normas y reglamentos aplicados de última hora para descalificar a partidos políticos que son considerados obstáculos para libero-sandinistas. Este hecho fue evidente durante el proceso de revisión de firmas, cuando a última hora fue implementado un sistema de verificación para sacar del juego electoral a otras organizaciones.

La democracia funciona sólo a base de integración. Si como sociedad no logramos desarrollar la cultura de integración, difícilmente dicho sistema será funcional y por ende sólo viviremos de las buenas intenciones expresadas sólo en ideas. Debemos hacer uso de los mecanismos que establece el sistema democrático, para ir desarrollando la cultura de participación e integración. Incidiendo con nuestro protagonismo, en el proceso de escogencia y elección de las autoridades municipales y nacionales.

Como ciudadanos y demócratas, tenemos el deber de apoyar:

1. A las fuerzas políticas que mantienen una bandera de lucha anti-pacto y anti-corrupción para generar un gran movimiento político de resistencia cívica que obligue a los partidos pactistas (PLC y FSLN) a deponer actitudes anti-democráticas.

2. Motivar a la población, haciendo visitas casa por casa, para que acudan a votar el 5 de noviembre. Orientando, que el abstencionismo sólo favorece a los dos partidos pactistas (FSLN y PLC).

3. Crear comités cívicos de defensa del voto, para apoyar a organismos nacionales de observación electoral; estableciendo verdaderas redes voluntarias de observadores electorales junta por junta.

4. Organizarse cívicamente, alrededor de cada JRV para apoyar a los fiscales electorales de los partidos democráticos.

¿Cómo destrabar el impasse generado por liberales y sandinistas?

Los resultados electorales municipales del 5 de noviembre del presente año son determinantes, porque los partidos políticos participantes en dichos comicios, podrán definir mejor sus estrategias electorales, ya que por primera vez en la historia política electoral de Nicaragua las municipalidades con sus autoridades electas estarán sentadas en palco alto, para decidir de alguna manera, en la elección de autoriddes ejecutivas y parlamentarias. De manera, que el destrabe de la situación de inestabilidad política originada por el pacto libero-sandinista estará determinada por los resultados electorales de las elecciones generales, en las cuales se elegirán popularmente dos autoridades ejecutivas, veinte representantes parlamentarios a nivel nacional y setenta representantes parlamentarios departamentales. La correlación de fuerzas políticas dentro del Parlamento vendrá a equilibrarse siempre y cuando se actúe con sensatez y madurez, deponiendo actitudes individualistas y partidistas nacionales.

Sin embargo, si la tendencia hegemónica se mantiene entre los libero-sandinistas, sería difícil hacer que las cosas cambien dentro del Parlamento debido a los compromisos y amarres que éstos han hecho para mantener el statu quo. Por otro lado, si los sectores políticos que se han aglutinado alrededor del Partido Conservador lograran obtener un porcentaje representativo, esto permitiría que las distintas fuerzas políticas representadas en el Parlamento –FSLN-PLC-PC– (siempre que actúen con sensatez y madurez) abran un proceso de negociación –ganar, ganar– para ir desamarrando los nudos hechos en el marco del pacto libero-sandinista. Permitiendo de esa forma que las reformas constitucionales instituidas en 1995 se logren implementar y completen su proceso.

El autor es Licenciado en Historia.  

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