La industria de la maquila en Nicaragua tiene ahora una excelente oportunidad para expandirse y para generar más empleos. Esto es así como consecuencia de la activación que a principios de esta semana hizo el Presidente Bill Clinton de la Ley de Sociedad Comercial de la Cuenca del Caribe. Esa ley, que es una ampliación de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC) que fuera promovida y puesta en marcha por el ex presidente Ronald Reagan a inicios de los años ochenta, le dará a Nicaragua y a otros 23 países caribeños la posibilidad de exportar a los Estados Unidos ciertas manufacturas con preferencias arancelarias.
De manera particular, se abre la posibilidad de aumentar la producción de prendas de vestir que utilicen telas e hilo estadounidenses, ya que ellas podrán entrar al mercado norteamericano totalmente libre de impuestos y de cuotas. Asimismo podrán exportarse, libre de impuestos, prendas que usen telas regionales e hilo estadounidense, aunque en ese caso las exportaciones estarán sujetas a un régimen de cuotas que se irá incrementando a una tasa del 16 por ciento anual en los primeros tres años. Otros productos que se beneficiarán con la ICC ampliada son: zapatos, relojes, partes de reloj y atún, entre otros.
Nicaragua ha quedado así dentro del marco de los potenciales beneficios de esa ley. Afortunadamente resultaron infructuosos los intentos del Comité Nacional Laboral, una ONG de los Estados Unidos, que pretendía que nuestro país quedara excluido de la ampliación del ICC. Como se sabe, los directivos de dicha ONG —con el apoyo de algunos religiosos y congresistas estadounidenses ultra radicales— visitan con frecuencia a Nicaragua y a otros países del área. Su objetivo es crear ante el público y Congreso norteamericano una mala imagen de las maquiladoras centroamericanas, que dificulte su operación y, en última instancia, si fuera posible, que impida su actividad en el área, para beneficiar así a los grupos sindicales estadounidenses que sienten que un mayor número de maquiladoras fuera de los Estados Unidos pone en peligro sus altos salarios y beneficios.
Por otra parte, hay que tomar en cuenta, sin embargo, que el mismo día que Clinton firmó la ley arriba mencionada, firmó también la Ley para la Oportunidad y el Crecimiento de Africa, que le extiende similares beneficios a 34 países del sub Sáhara africano. Eso significa que no se trata de una concesión exclusiva para Nicaragua, y ni siquiera aún para los países caribeños. Son beneficios potenciales otorgados a un total de 58 países de bajos ingresos, lo cual quiere decir que las ganancias que pudiéramos obtener están en función de la agilidad y rapidez con la que actúen el gobierno y los empresarios.
La ley de Zonas Francas actual, aunque cuenta con aspectos positivos, puede mejorarse substancialmente para adecuarse a las nuevas circunstancias. Los empresarios, por su parte, tienen una oportunidad para construir infraestructuras adecuadas a los requerimientos de las empresas que quieran venir a instalarse a Nicaragua. Es incluso una buena oportunidad para que el Gobierno promueva la descentralización de los parques industriales acondicionando otras áreas que pueden resultar atractivas, como Puerto Cabezas, por ejemplo.
Vamos a repetir una vez más lo que hemos dicho en otras ocasiones: la industria maquiladora no es el ideal de actividad empresarial al cual debemos de aspirar como nación. Pero, desde un punto de vista pragmático, en un país con tanta mano de obra no calificada en el desempleo, la maquila presenta una buena oportunidad para darle ocupación a miles y miles de compatriotas que hoy sufren el flagelo de la desocupación. Eso es de momento lo más importante: que haya trabajo. El trabajo en las maquiladoras no es indigno, como pretende hacer creer la ONG arriba mencionada. Hay que aprovechar la oportunidad para abrir nuevas fuentes de trabajo. No son las donaciones ni la ayuda internacional las que nos sacarán de la pobreza. Esta sólo puede reducirse mediante la creación de empleos, los que a su vez, son producto de la inversión nacional y extranjera.