Tráfico de niños

Marco A.Valle

Cuidemos las niñas y niños. el tráfico de menores de edad es una de las principales amenazas a la humanidad, junto con el comercio de armas, la narcoactividad, la corrupción, los delitos financieros e informáticos, y Nicaragua no está exenta de ese peligro.

Este delito de características multinacional y multimillonario, tiene sus antecedentes en una práctica legal y humanitaria, la adopción internacional que se implementó como consecuencia de las dos guerras mundiales, y las de Corea y Vietnam. En aquel momento se buscaba brindarle una familia en Europa y Estados Unidos a los niños y niñas que habían quedado en la soledad. En otras palabras, existía un fin bondadoso —conseguirle un hogar a la niñez desamparada— que con el tiempo fue distorsionado y aprovechado por las mafias internacionales.

Actualmente este tráfico está dirigido a proveer de niños a la delincuencia organizada que controla los negocios de prostitución, producción de material pornográfico, trasiego de drogas, comercio de órganos humanos, comercio de armas, ritos satánicos, trabajo forzado en plantaciones de agroexportación, robos de automotores y a las bandas internacionales.El negocio de las adopciones ilegales internacionales y los robos directos de niños es, entonces, una plaga en los países subdesarrollados, donde viven el 85% de los niños y adolescentes del mundo menores de quince años. Algunos ejemplos ilustran la situación. En Guatemala se efectúan cuatro adopciones diarias de dudosos trámites, en el estado de Jalisco, México, se denuncia una desaparición de niños cada tres días, en Costa Rica son frecuentes las capturas de proxenetas que comercian a menores de edad, y en Honduras se consumaron no menos de 500 desapariciones en los últimos diez años.

Es tal el negocio que, por ejemplo, Chile y Paraguay proveyeron, en años recientes, con 2,000 y 2,500 menores al mercado internacional de adopciones, donde se llega a pagar, en ciertos casos, hasta 25,000 dólares a las agencias encargadas de ubicar a los niños.

Mientras, en Argentina el problema es de tal dimensión que hace unos años se creó una brigada de fiscales para investigar los casos de robo, compra y venta de menores, en tanto en Paraguay se desmanteló una red de médicos, abogados, enfermeras, taxistas y agencias que vendían niños en el exterior, y en Brasil se exportan niños pobres a Italia para que sean “estrellas” de fútbol, los que, después de un tiempo desaparecen. Igual suerte corren menores de edad marroquíes, croatas, bosnios, yugoslavos, y senegaleses, que, según organismos italianos que defienden la niñez, son comprados para “jugar” fútbol, llegando al extremo que hay registrados niños de entre 6 y 8 años que difícilmente llegarán a ser estrellas. Por su lado, en Asia la cosa es espeluznante, principalmente en Tailandia, Camboya, China, Bangladesh, y Pakistán.

Como se puede contemplar, tanto por la vía del robo directo como por la de las adopciones ilegales —en contubernio con autoridades locales— miles de niños y niñas son traficados como mercancía en el “mercado” mundial.

Ahora bien, las causas principales de este fenómeno en nuestros países son: pobreza, débil institucionalidad, escasa educación, desempleo, migraciones forzadas, desintegración del tejido familiar y social, corrupción, y desesperanza en el futuro.

Para finalizar diremos que esta amenaza también nos acecha. En Nicaragua este año se registra la desaparición de más de cien. Cuidemos, entonces, a las niñas y niños.

* Consultor en Seguridad Ciudadana.  

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