¿Un partido totalitario miembro de la Internacional Liberal?

  • Es vergonzoso que un gobierno que se dice liberal haya manoseado la Constitución de la República, partidarizando todos los poderes del Estado

Josefina Vannini

“La Internacional Liberal (IL) se define como una asociación de partidos, grupos e individuos de países de todo el mundo que apoyan los principios liberales y aceptan el Manifiesto Liberal de 1947, la Declaración de Oxford de 1967 y la Apelación Liberal de Roma de 1981”.

Si nos remontamos desde el Manifiesto de 1947 hasta el día de hoy, los principios rectores de quienes se consideran liberales y por lo tanto pueden acceder a formar parte de esta organización, son: Libertad, Tolerancia, Responsabilidad, Justicia Social e Igualdad “con un cuidado equilibrio entre respeto a los derechos humanos, sociedad civil fuerte y abierta, mercado libre y estado democrático”.

Todo lo anterior, y más, se puede leer en la página Web de la Internacional Liberal. Quienes compartimos ese ideario, estamos en total desacuerdo que dentro de las filas de esta organización se encuentren partidos que se dicen liberales y cuyos dirigentes, además de no respetar los principios liberales, empecinados con el poder están acabando con el prestigio del liberalismo.

Es inaudito que un gobierno liberal se haya repartido el poder con quienes después de haber instaurado una dictadura sangrienta por espacio de diez años y haber llevado al país a límites inimaginables de miseria, se adueñaron de los bienes del Estado saliendo con verdaderas fortunas. Muy triste que el Partido Liberal una vez en el poder, se haya amarrado con éstos en un pacto mercantilista que garantizó la pertenencia de lo robado para asegurarse, entre otras cosas, la impunidad de su propia “piñata”.

Es lamentable que un gobierno liberal esté en las planas de los periódicos del mundo señalado por constantes escándalos de corrupción, atropellos a los derechos políticos de los ciudadanos, derroches millonarios que contrastan con la situación de pobreza extrema y ahora, por el cierre de espacios de participación para quienes disienten, no se someten o no se dejan sobornar.

No puede llamarse liberal un partido que a través de su bancada en la Asamblea Nacional manda a dividir en varios municipios, en forma caprichosa, la Capital de una nación, para impedir la participación de un candidato que aparecía como el ganador en las encuestas y dejar su residencia fuera de la ciudad.

Es vergonzoso que un gobierno que se dice liberal haya manoseado la Constitución de la República, partidarizando todos los poderes del Estado repartiéndose las magistraturas como si fueran artículos de mercado y sumiendo a la población en el más grande desamparo e indefensión.

No forma parte de los principios liberales redactar una Ley Electoral leonina que además de atentar contra la libertad de agrupación, se reglamenta a última hora alambicándola aún más para impedir a través de leguleyadas la participación de otros.

En Nicaragua, la formación de nuevas agrupaciones políticas se ha vuelto una verdadera tarea de titanes que además tiene que hacer frente a los desmanes y caprichos de un Consejo Supremo Electoral, totalmente partidarizado y cuyos magistrados están a sueldo para hacer a un lado a quienes no comulgan con el pacto y la corrupción. Son indignantes todos los obstáculos que se interponen con premeditación y alevosía para no dejar participar y organizar nuevos partidos, violando la ley y la Constitución de la República.

Por eso son ridículos y demagógicos, los desplantes de este gobierno ante la dictadura de Fidel Castro, cuando muchas de sus actitudes se asemejan a las cubanas, sobre todo cuando se trata de disidencia.

Y como corolario, después de tres años de gobierno durante los cuales han demostrado ser de todo menos liberales, ahora también pretenden adueñarse, con exclusividad, del nombre “liberal” y de paso impedir el nacimiento de otra organización como el Partido Liberal Democrático, que puede presentar una opción para quienes se precian de ser liberales de vocación y de práctica.

Nicaragua está en una encrucijada. Estamos nuevamente con una espada en el cuello, viendo amenazada nuestra democracia, nuestro derecho de expresión y de agrupación por un gobierno mal llamado liberal que quiere perpetuarse en el poder y que irresponsablemente con sus acciones alimenta la causa de quienes ya nos destruyeron una vez y que podrían hacerlo una segunda.

Ante lo expuesto es fácil concluir que no estamos siendo gobernados por un partido que está inspirado por la filosofía liberal.

¿Sabrá la Internacional Liberal que le está dando cobija a un partido de corte totalitario?

* La autora es miembro del Partido Liberal Democrático.  

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