La corrupción quiere acabar con Nicaragua

Ernesto Leal

Ya habíamos escuchado eso que a los empleados públicos, quisieran o no, les quitaban el 5 por ciento de su salario para ayudar al partido. Siendo esto una franca confusión Estado-Partido (tan criticada en la época sandinista), la mayoría del pueblo lo condena, ligándolo con la época somocista. Por eso se habla del retorno del somocismo; y mucho se escucha que “estamos igual que durante el somocismo”.

Posteriormente nos damos cuenta que estaban quitando un mes de salario a los empleados públicos, quisieran o no, para ayudar a la campaña electoral. Al principio nadie lo creía. Cuando salía en el periódico el caso de algún despedido por oponerse a semejante “donación”, la mayoría de la gente lo censuraba pero en el fondo se pensaba que eran unos pocos.

Realmente, los que son unos pocos, son los que se han opuesto a la tal “contribución” a pesar de las grandes dificultades que han tenido que pasar al privarse del salario completo de todo un mes. Claro que al Presidente de la República, después de haber incrementado desmesuradamente su patrimonio personal, no le afectará de manera alguna donar un mes de salario, pero ¿se imaginan cómo se la verán la gran mayoría de los funcionarios públicos sin el ingreso de todo un mes?, ¿cómo harán para pagar las abultadas cuentas de agua y luz; el colegio de los hijos; las cuentas de farmacia y enfermedades; la cuota de la casa; la pana del mercado y cualquier otro imprevisto de esos que salen continuamente? En realidad es criminal esto de quitarle un mes de salario a un funcionario, independientemente de su posición en la estructura del gobierno. Los liberales tarde o temprano tendrán que pagar por esto.

Pero el drama no termina ahí. No se contentaron con sólo eso e inventaron lo de las indemnizaciones por renuncia. Y comenzaron a renunciar y se liquidaron con las ya conocidas inmorales indemnizaciones, sin importar si continuaban o no trabajando para el Estado, con el objetivo primario, fuera de embolsarse miles de dólares, de trasladar parte de tales indemnizaciones a contribuir a los fondos de campaña de “los rojos sin mancha”.

Criminal, inmoral, amoral, antiético, la verdad es que no se puede calificar lo que está pasando frente a nuestras propias narices. Si no fuera por la valentía de algunos medios de comunicación y unos cuantos hombres de prensa que han decidido denunciar estos atropellos, aquí tendríamos un sinnúmero de funcionarios renunciando mes a mes, embolsándose malhabidamente, dinero de los nicaragüenses y contribuyendo a las arcas del “glorioso” Partido Liberal para continuar atropellando unos cuantos años más en el poder.

Exijamos que devuelvan estas indemnizaciones. Exijamos que se legisle impidiendo este tipo de abusos de poder. Exijamos honestidad porque si no se acaba con esta corrupción, estos liberales junto con los sandinistas, van a acabar con Nicaragua.

* Secretario de Asuntos Nacionales del Partido Conservador.  

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