Ejército – empresario

Antonio Javier Morales V.

En estos últimos meses en casi todos los diarios del país, miembros del Ejército han aparecido como noticia destacada, pero no por el cumplimiento de sus funciones para lo cual las leyes le definen su rol específico con relación a la defensa de la soberanía, independencia e integridad territorial, sino que involucrados en asuntos que no le competen y que incluso violan los preceptos constitucionales. En esta ocasión a propósito de la celebración del Día del Ejército y la intensa propagandización de su profesionalización, quiero hacer públicas algunas consideraciones que pueden servir para la reflexión, desgraciadamente es el único mecanismo de escape que tenemos para nuestras inquietudes ciudadanas.

Quiero señalar los últimos casos:

– Caso de Alejandro Carrión, hermano del jefe del Ejército donde claramente se ve la influencia de poder para encubrir un vil asesinato de un pobre campesino.

– Caso de los hermanos Centeno Roque, donde se involucra a un militar de alto rango como autor de amenazas de muerte por intereses económicos.

– Caso de Interbank, donde el jefe del Ejército Javier Carrión, ejerció presiones políticas al Presidente de la República con relación a la situación financiera del país donde coroneles y generales tienen grandes intereses.

– Caso de la reunión que el político Joaquín Cuadra pretendía hacer con el jefe del Ejército para tratar asuntos de política, aunque el general Carrión lo haya negado, pues lógicamente no iban a hablar del arte culinario en el país. Una reunión que finalmente no se hizo y que el doctor Alemán no podía autorizar porque violaría la Constitución.

– La participación de altos oficiales del Ejército en la Convención del COSEP del domingo 27 de agosto, no es bien vista por la ciudadanía nicaragüense porque se está reafirmando la calidad del Ejército como empresario, cuestión que ha sido muy criticada anteriormente, donde incluso algunos generales se han mencionado como socios del doctor Alemán.

Esta situación que se está generando con la imagen negativa de un Ejército beligerante en cuestiones de orden político y económico, desdice el carácter meramente profesional y nacional que debe tener el Ejército, o es que en realidad todavía nuestro país mantiene un Ejército con fuertes intereses económicos y que se ha convertido en un reducido grupo de poder económico y militar, porque existe una realidad muy palpable dentro de las filas del Ejército, que es la abismal diferenciación de los niveles de vida de coroneles y generales y del resto de los oficiales de bajo rango. Teniendo los primeros por norma el derroche y la ostentación y los últimos las limitaciones y el hambre, si no hagan una encuesta secreta y se darán cuenta.

Desgraciadamente también en el Ejército pasó lo mismo que en el FSLN donde muchos burgueses que se integraron a la lucha contra la dictadura somocista con ideales a favor de los pobres, con la derrota electoral y la piñata volvieron a sus raíces burguesas y ahora actúan como tales y peor, esos desgraciadamente ocupan los altos cargos en el Ejército, y los que no eran burgueses de cuna ahora se igualan con el dinero mal habido a costa del presupuesto de los oficiales y soldados.

Considero que la corrupción ha carcomido todas las estructuras de este gobierno llegando tristemente hasta el Ejército, una institución que bien podría ser ejemplo de honestidad, ya que en ella hay que reconocerlo existen soldados y oficiales heroicos que no sólo exponen sus vidas sino que sobreviven con los míseros salarios iguales a los de los policías, maestros y enfermeras de este país. Ojalá un nuevo gobierno pueda cambiar esta situación de confusión Estado-Ejército-Empresario para el bien de todos los nicaragüenses. Salud en su día, por un Ejército verdaderamente profesional.  

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