- Alex Centeno dice que es el resultado de la unión de los recursos de las familias Centeno y Roque
Mario Sánchez P. [email protected]
Los hermanos Centeno Roque, reconocidos campesinos de Quilalí y San Juan del Río Coco, escaparon de la pobreza con una velocidad asombrosa, para en sólo cinco años extender sus enormes y poderosas empresas en todo el país, pero de igual manera están precipitando su fin, cayendo como rayo.
Ramón Alex Centeno es el líder y estratega del negocio; Saúl, es el operativo, y Alvin y Martha desempeñan responsabilidades administrativas y de vigilancia de los bienes.
También están integrados otros familiares Centeno y Roque Amador, quienes desempeñan cargos en las empresas regadas por todo el país, desde Rivas hasta Chinandega, desde Nueva Guinea hasta Las Segovias.
El origen exacto de sus fondos se desconoce. Alex Centeno dice que es el resultado de la unión de los recursos de las familias Centeno y Roque, y financiamiento del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), del Banco Platina y Tower Bank de Panamá y de varios bancos nacionales. “La banca nacional siempre ha estado apoyándonos”, sostiene.
Incluso hay empresas y propiedades que nadie sabe que integran el consorcio, como el recién adquirido Ingenio Benjamín Zeledón, que apenas en febrero de este año pasó a manos de Agropecuaria Santa Elena, Sociedad Anónima (AGROSENELSA), del Consorcio CONAGRA.
PRENSA, concedida en las oficinas del Consorcio Consagro-Conagra, ubicadas en Las Piedrecitas, Ramón Alex Centeno Roque sostuvo que su familia siempre tuvo dinero y que de por vida se dedicaron a la producción de café.
LA PRENSA: En el Norte se comenta que el surgimiento económico de ustedes es un caso insólito. Que se acostaron pobres y despertaron siendo millonarios. ¿Es verdad eso?
Alex Centeno: Nosotros siempre tuvimos dinero y nacimos en el negocio porque mis padres trabajaron duro. Somos originarios de San Juan del Río Coco, a donde mis padres Miguel Centeno Díaz y mi mamá Irma Roque Amador llegaron procedentes de Condega y Estelí.
Con la herencia de sus padres, compraron una finquita en 1938 en la que empezaron la producción de café y ganado. Por eso decimos que conocemos nuestro negocio. Así iniciamos nuestra vida, bajo los plantíos de café, bajo las patas de las vacas y entre granos básicos. Lo que pasa es que ahora afilamos la puntería y fundamos Consagro-Conagra.
LP: ¿Con cuánto dinero iniciaron sus padres? ¿De cuánta extensión fue la primera propiedad que compraron?
AC: Todo inicio es duro. Mis abuelos al morir en Condega dejaron algunas tierras con ganado y con ese capital inicial. Mis padres compraron la finca y desarrollaron la producción de café. Mi papá, ayudado por mi mamá, sembraba cien arbolitos de café diariamente y así, con grandes sacrificios, en la década de los 50 logró tener una hacienda de café, ganado y de granos básicos.
En 1960 ya era gran vendedor de café a compradores que llegaban a San Juan del Río Coco, como don Tomás Guevara, de Carazo, otros de Jinotega, Matagalpa, don Pastor Midence de Pueblo Nuevo y hasta de Managua.
LP: ¿Y de cuánto era la propiedad? ¿Era pequeña, extensa?
AC: En ese tiempo, quien tenía 350 ó 450 manzanas era un productor muy respetado. Mi papá llegó a tener 450 manzanas de café, varias propiedades ganaderas.
En la década de los 60, ya eran grandes productores y fuerte comprador. Su influencia se extendía desde San Juan hasta Wiwilí y Jalapa y el grano lo sacaba en lomo de mula hasta El Sauce y de allí era trasladado al puerto, para la exportación.
LP: Pero se dice que ustedes no eran productores de café, sino que muy pobres, que su papá vendía cuajadas y ustedes lustraban zapatos. Que don Miguel ganaba comisiones por ser agente comprador de café.
AC: Mi papá era un gran productor y fuerte comprador de café. En esos tiempos mover 70 u 80,000 quintales era ser muy fuerte. Era lógico que habían otros más fuertes.
LP: ¿Todos trabajaban con su papá?
AC: Nosotros somos seis hermanos, pero uno murió en 1994, asesinado por las bandas delictivas. Mi hermano Federico Miguel iba de Quilalí hacia San Juan del Río Coco cuando lo mataron. A la fecha, ese crimen está impune. Desconocemos quiénes son los autores.
LP: ¿Dónde estudiaron? ¿Tienen título universitario?
AC: Los primeros años los estudiamos en San Juan, luego nos fuimos a Quilalí, donde estudiamos la primaria. Después nos trasladamos a Condega donde nos bachilleramos y en Estelí donde nos graduamos en agronomía. Yo me gradué como ingeniero agrónomo.
LP: ¿Cómo forman Conagra? ¿Cómo surge este grupo de empresas? ¿De dónde salen los recursos?
AC: El consorcio lo formamos con la unión de los recursos de todos nosotros. Eso fue después, con el cambio de gobierno, cuando vinieron dos hermanos que estaban fuera del país desde 1980 a 1990. Uno de ellos es Saúl que estuvo un año en Estados Unidos y el resto del tiempo en Costa Rica.
LP: Pero ustedes eran sandinistas. Se dice que usted estuvo en la Seguridad del Estado.
AC: No hemos estado de ningún lado. Nuestra política ha sido trabajar. Mis hermanos salieron del país huyendo del Servicio Militar. Yo me quedé porque en ese tiempo mi papá estaba preso. A todo mundo lo metían preso por sospechas de tener vínculos con el gobierno somocista. Pero logró demostrar su inocencia y salió libre. Mi mamá murió en 1985.
LP: ¿No me ha explicado cómo surge Conagra?
AC: Cuando mi papá cayó preso en 1981, nos reunió a todos y me entregó las llaves y dijo que quería que fuera yo quien manejara el patrimonio de la familia y que se aumentara. Toda mi familia ha girado alrededor mío.
Así trabajé sin importar la guerra y sin esperar que terminara. Me dediqué a importar mercadería y fui el primero en importar vehículos usados y repuestos, de la línea blanca como refrigeradoras y electrodomésticos desde 1983 a 1989.
Los vehículos que entraron al país los traje yo, al igual que las primeras pacas de ropa usada, camiones, trailers. En estos negocios ganaba mucha plata.
Mi empresa se llamaba Ramón Alex Centeno, con oficinas en Estelí. Después formamos el grupo Hermanos Centeno, con una oficina pequeña aquí en Las Piedrecitas.
En 1989 nos reagrupamos y empezamos a buscar líneas de crédito. Los primeros fueron el Banco Nacional de Desarrollo y el Banco Nicaragüense, iniciando en 1990 con la compra de café en todo el norte.
Vendíamos el café a Sergio García. Así fuimos surgiendo, exportando el café a través de ENCAFE y con Cisa Exportadora, hasta que en 1994 fundamos Conagra, entregando café a compradores que en Europa habían conocido a mi papá.