Busquen otro chivo expiatorio

DR. SERGIO TORRES [email protected]

En la edición del Diario LA PRENSA del 25 de julio de los corrientes, bajo el título “Inhibición técnica contra Pedro Solórzano”, el abogado Enrique Paguaga, secretario político del Partido Conservador, desinformó a dos periodistas de este Diario, expresando que: “todo mundo sabe que la oficina de Torres Cruz es la misma de Frank Duarte”. Hecho falso, pues si con Duarte me vincula un cuarto de siglo de amistad, tenemos diferencias de interpretación y acción política y la casa que alquilaba para oficina contiguo a la de mi amigo y colega Duarte, dejé de ocuparla hace casi un año.

Por la ligereza de las afirmaciones del Dr. Paguaga, y en honor a la verdad de los hechos, me veo en la obligación de aclarar esta desinformación pues dejó entrever mi participación personal en la inhibición de los candidatos conservadores ante el Consejo Supremo Electoral.

En mi condición de abogado, fui consultado por un grupo de amigos conservadores para emitir una opinión legal sobre la licitud de los procedimientos utilizados en la convención del partido para la elección de candidatos para las próximas elecciones.

Mi dictamen legal, fundado en las premisas suministradas por los solicitantes y confrontados con la interpretación de los estatutos del Partido Conservador, me llevaron a la conclusión de que en la Convención del 25 de junio, se violentaron dichos estatutos porque no usaron de los procedimientos correctos para la elección de candidatos en la forma y lugares establecidos.

En consecuencia, esta elección o “designación”, no se ajusta a la letra, ni al espíritu de los estatutos del Partido Conservador, ni a su tradición democrática. Violenta los principios de “Orden y Justicia” y cercena el derecho de la militancia para elegir y ser electa.

Desconozco si mi opinión legal fue considerada o incluía por los inhibidores en el documento que les sirvió de base para impugnar a Solórzano y demás candidatos ante el CSE.

No tengo el gusto de conocer la Casa Presidencial, ni al señor Presidente de la República, ni a don René Herrera, ni al Dr. Agustín Alemán. Conozco a don Nicolás Bolaños Geyer desde hace muchos años, y como notable del Partido Conservador sabe que son falsas las afirmaciones del Dr. Paguaga sobre mi intervención en problemas internos del partido y mucho más falsas las insinuaciones de mi visita para un complot desde la Casa Presidencial.

Por respeto a mis ascendientes, descendientes y correligionarios, le aclaro al señor secretario del PC que nunca he sido politiquero, ni traiciono mis principios. Nunca he buscado curules ni prebendas. Ni he hecho de la política un medio de vida aunque la he arriesgado muchas veces contra las dictaduras que he combatido con las armas, con el voto y con las leyes.

Si los inhibidores de Solórzano pusieron el local de mi antigua oficina para oír notificaciones sin consultármelo, debe ser porque al igual que otros clientes y amigos, tienen confianza en mi persona y en mi calidad profesional, confianza que le faltó al Dr. Paguaga, porque siendo conservador, hubiese bastado con hacerme una simple llamada telefónica y con mucho gusto le hubiera sacado del error.  

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