Inaplicable Ley Electoral

En obsequio a sus lectores les explico por que las reformas a la actual Ley Electoral son inaplicables. El principal error fue poner la mencionada ley en manos de los partidos políticos. Esta es una materia esencialmente técnica que no pueden manejar los fiscales, convertidos en expertos calígrafos al instante.

Por otra parte, la Ley Electoral estipula que las firmas de los ciudadanos que deseen constituir un partido político deben ser autenticadas por notario, “conforme la ley de la materia”, algo imposible de cumplir, pues no existe ninguna ley de autenticación de firmas. Lo que hay es una Ley de Notariado, que no es asimilable, pues la disposición del Arto. 2387 del 17 de abril de 1913, sólo regula autenticación de fecha cierta de un documento privado, que un cartulario puede avalar y protocolizar y que a partir de ese momento adquiere fecha cierta.

Existe también la autenticación de firma de documentos en que se constituye prenda agraria o industrial, pero siempre “protocolizando” el documento respectivo. En cambio la Ley Electoral no reguló, como debió hacerlo, la autenticación de firmas recogidas en plazas públicas para apoyar una petición ante los poderes del Estado.

Por otra parte, los notarios acostumbran poner la conocida frase “ante mí”, pero ello no constituye autenticación alguna, sino apenas que la firma del notario queda reducida a la de un simple testigo, que no autentica nada (ver Boletín Judicial de 1914, pág. 413).

Hay otros casos, como el mandato que tiene el secretario de la CSJ para autenticar firmas de funcionarios judiciales y de los abogados y notarios en los testimonios de escrituras públicas u otros que libren.

Finalmente, existe una ley autorizando a los notarios a que den fe que una fotocopia corresponde a su original. Como usted podrá apreciar, todas esas eventualidades nada tienen que ver con firmas de ciudadanos recogidas en la calle. En resumen, se trata de un adefesio jurídico inaplicable, producto de la pasión por el poder, que obliga al CSE a hacer el ridículo.

LUIS M. ROA

Cédula 34867 Managua.  

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