El que siembra vientos…

DOUGLAS [email protected]

Los cuatro poderes del Estado reaccionaron molestos, porque los países donantes piden que las elecciones municipales sean transparentes y competitivas.

Siempre que el Gobierno ha ido a pedir ayuda financiera a la Comunidad Internacional, promete fortalecer la democracia, mejorando la justicia y los derechos ciudadanos.

Una vez conseguido el dinero en Nicaragua las acciones gubernamentales son distintas a los acuerdos. Inhiben y desinhiben a su antojo a los precandidatos electorales.

Al conservador Pedro Solórzano han querido sacarlo de la contienda, con una nueva delimitación del territorio de Managua, dejando su casa en otro municipio.

En cambio, al ex sandinista Carlos Guadamuz, los diputados liberales le quitaron la inhibición sólo para que le haga sombra al candidato oficial sandinista Herty Lewites, que crece en las preferencias.

Los liberales constitucionalistas y los sandinistas, dos partidos que controlan el Poder Electoral, actúan de acuerdo a conveniencias para eliminar los “peligros” que amenazan el poder que han conseguido pactando entre sí.

Por eso han sobreseído a funcionarios que malversaron dinero de los impuestos, sin que demostraran dónde quedaron dos o más millones de córdobas perdidos.

El mismo juez con la complacencia del Poder Judicial, sobreseyó al hermano del jefe del Ejército, quien mató a balazos a un campesino y ni siquiera fue capturado por la Policía.

Pero cuando los donantes indican los riesgos que afronta la democracia en Nicaragua, salta el Gobierno exigiendo respeto a los asuntos internos del país.

Para los donantes los derechos de los nicaragüenses no pueden ser extraños, porque han dado ayuda para la población, no para los gobernantes, y han puesto condiciones desde el inicio, que han sido aceptadas por el Gobierno en cada grupo consultivo, donde presenta sus “avances” en gobernabilidad.

Al Gobierno le molesta escuchar hoy esos reclamos de los cooperantes, pero es el mismo Gobierno, con sus acciones, el que ha propiciado la imagen de que aquí se irrespetan, cada vez más, los derechos ciudadanos.

Según el refrán, el Gobierno ha sembrado vientos y hoy cosecha tempestades.  

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