- Debido a la reciente llegada del señor José Marenco Cardenal al puesto
de ministro Agropecuario y Forestal,
los medios de comunicación no
tienen la oportunidad de integrar
en sus informaciones las estadísticas
y versiones de esta entidad
gubernamental
Gustavo Ortega Campos
Nicaragua es el país en donde cualquier cosa inverosímil puede suceder. No por gusto un reciente artículo de la prestigiosa revista The Economist nos citó como el país donde suelen ocurrir cosas que parecieran ficción.
Aquí se refiere a la posición de la Contraloría ante las denuncias de corrupción en el sector público, a la actuación de la Corte Suprema de Justicia al fallar basándose en leyes derogadas y a la modificación de la delimitación territorial de una ciudad con la única intención de sacar del juego político a un individuo con aspiraciones edilicias.
Ahora podemos agregar una más: los funcionarios encargados de coordinar la política agropecuaria del país no están disponibles para brindar información a la opinión pública.
Gracias a la reciente llegada del señor José Marenco Cardenal al puesto de ministro Agropecuario y Forestal, los medios de comunicación no cuentan con la oportunidad de integrar en sus informaciones las estadísticas y versiones de la entidad encargada a jugar este rol.
Creo que el señor ministro olvida que Nicaragua está propensa a sufrir malestares recurrentes en el sector agropecuario, por causas que van desde su vulnerabilidad ambiental y ecológica hasta por la ausencia de una política agropecuaria eficaz y eficiente.
Por eso día a día la problemática agropecuaria es parte de la agenda noticiosa nacional.
Y también olvida que su tío político, el Presidente Arnoldo Alemán, ha promocionado convertir nuevamente a Nicaragua en el “Granero de Centroamérica”, a pesar que la intención sólo ha quedado hasta la fecha como un demagógico discurso.
Pero señor Marenco, cerrarle las puertas a los medios de comunicación no es buen apoyo para las ideas de su tío y jefe.
Abra las puertas a la información, demuestre señor Marenco que la percepción de que usted no es capaz de acceder a brindar información que la misma Constitución de la República refiere que es un derecho ciudadano, es sólo eso, una percepción.
Esta propuesta se la hago en nombre de los lectores, quienes merecen todo nuestro respeto y exigen información profesional, bríndenos la oportunidad de incluir las respuestas que desde la óptica gubernamental explican el origen y causa de los problemas en el agro y las acciones para paliarlos.
¿Cómo se enfrentarán las pérdidas en la siembra de primera debido a la ausencia de lluvias?. Reportes meteorológicos indican que las precipitaciones serán menores a la norma histórica, ¿qué está haciendo el MAG-FOR para prevenir una catástrofe productiva?. Hay una obvia escasez de maíz, ¿existen planes contingentes de seguridad alimentaria?, éstas sólo son algunas de las preguntas que aún no se responden.
Señor Marenco, sus funcionarios, temerosos de perder sus puestos nos han cerrado las puertas, pues en más de una ocasión han referido la misma respuesta: “no estoy autorizado (a), debo pedir permiso al ministro”.
Según mis conocimientos, eso podría llamarse centralismo, pero en el caso del MAG-FOR creo que podría llamarse ineficiencia, porque ni la persona que autoriza a que sus funcionarios respondan ante los medios, lo hace.
No olvide que su salario y el de sus funcionarios sale de los bolsillos de todos los contribuyentes, entre esos me incluyo y eso le obliga a responder los cuestionamientos e inquietudes que surjan.
Reflexione, pues también acercarse a los medios le permitirá informar acerca de los logros que ejecute su administración.
El autor es editor de la sección ecónomica de LA PRENSA.