- Emiliano Chamorro aplaudió la Nota Knox contra Zelaya, pero la Nota Kellog lo enterró para siempre
Mario Sandoval Aranda
La muerte del presidente don Diego Manuel Chamorro, el 12 de octubre de 1923, causó graves problemas en el Partido Conservador y condiciones de fatales consecuencias en la vida nacional, que nos llevaron a la guerra constitucionalista, dirigida por el Partido Liberal. Hombre clave en estos acontecimientos fue el Gral. Emiliano Chamorro Vargas, quien como caudillo conservador, quiso imponer caprichosamente su voluntad en la política. Esto dio origen a la división del conservatismo, en Partido Conservador Republicano, jefeado por el Presidente de la República, don Bartolomé Martínez y el Partido Conservador Genuino, jefeado por el Gral. Chamorro.
Como resultado de esta división y pugna interna, de ambas facciones, don Bartolomé celebró pactos con el Partido Liberal, jefeado por el Dr. Juan Bautista Sacasa, el 17 de julio de 1924, teniendo el liberalismo la vicepresidencia de la República, dos ministerios, cinco jefaturas políticas, diputados y senadores y magistraturas en la Corte Suprema de Justicia y en las Cortes de Apelaciones.
Hubo elecciones, las cuales fueron reñidas, el propio Gral. Chamorro se lanzó como candidato, perdiendo en forma desastrosa, ante don Carlos José Solórzano, respaldado por la Alianza Libero-Conservadora. Como es natural, esta derrota frustró las ambiciones del Gral. Chamorro, quien se enfrascó en una lucha antipatriótica, a todas luces descabellada, por obtener el poder, en forma ilícita y violatoria de la Constitución Política. Fue así que en la madrugada del fatídico 25 de octubre de 1925, tras un golpe de Estado incruento, se tomó la Fortaleza de la Loma de Tiscapa, desde cuya altura que domina Managua, con sus ametralladoras y cañones, le exigió la renuncia al Presidente Solórzano, la cual a través de presiones, obtuvo dicha renuncia el día 16 de enero de 1926, saliendo ese mismo día don Carlos Solórzano, rumbo al exilio a San Francisco, en el vapor California.
El Gral. Chamorro ese mismo día se impuso la Banda Presidencial, por un Congreso obediente y sumiso. Como resultado de todo esto, la protesta justa del pueblo no se hizo esperar, estallando la Revolución Liberal Constitucionalista, que como reguero de pólvora se extendió por todo el país.
Esta guerra llamada Constitucionalista porque reclamaba de acuerdo a la Constitución Política, la Presidencia de la República, para el Dr. Juan Bautista Sacasa, vicepresidente a la sazón, dio lugar nuevamente a otra intervención americana, diplomática y armada por medio de la Nota Kellog, que conminaba al Gral. Chamorro a no encabezar ningún gobierno, pues no sería reconocido. Como esta Nota dirigida por el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Frank B., Kellog, fue con fecha 15 de enero de 1926, y entregada hasta el siguiente día, ya cuando el Gral. Chamorro había sido declarado Presidente, le fue enviada una segunda nota, con fecha 28 de agosto de 1925, en que le exigían la renuncia. Esta ignominiosa y vergonzosa Nota en su parte drástica decía: “El Gobierno de los Estados Unidos insiste en su declaración de que no reconocerá al general Emiliano Chamorro como Presidente de Nicaragua”. Por una ironía del destino, 17 años después de la Nota Knox en 1909, al presidente Zelaya, que Chamorro aplaudió con beneplácito -pues era su principal adversario-, era medido con la misma vara, por el Departamento de Estado, por medio de la ahora Nota Kellog, que lo enterró políticamente para siempre, como lo hemos visto.
El autor es Abogado y Notario Público.