El calvario de la corrupción

  • Se requiere ser “ingenuo”,
    o muy gobiernista para no reconocer la galopante
    corrupción que hoy “vive”
    Nicaragua

Hugo Ramón García

Por muchas fallas que los gobiernos anteriores hayan tenido, no son comparables en sus detalles en materia de corrupción con las del actual régimen somocista que preside Arnoldo Alemán. Se requiere ser demasiadamente “ingenuo”, o ser muy gobiernista para no reconocer esa galopante corrupción que hoy en la plenitud de un nuevo siglo vive Nicaragua por culpa de tantos aprovechados que hacen de la política un fabuloso negocio que tanto a ellos, como a sus familiares más cercanos los provee de útiles beneficios.

Actualmente Nicaragua vive el calvario de las maniobras fraudulentas con los famosos “checazos” y la indiferencia que el Gobierno de Alemán en este caso.

¿Y no es un calvario la extrema pobreza que estrangula a la nación donde los índices de desempleo ocupan un espacio alarmante?

¿Y la prostitución clandestina en muchas jóvenes que se sienten presionadas a incurrir en lo indebido porque en sus hogares no tienen un medio de trabajo que les permita llevar una vida digna?.

¿No es un calvario los niveles de delincuencia alcanzados en los últimos años, y la notoria irresponsabilidad de los jurados de “conciencia” absolviendo a los propios reos confesos?.

¿No es un calvario los salarios de hambre que devengan maestros y enfermeras? ¿Y la carga de impuestos que llueve como una tormenta sobre los nicaragüenses?

¿No se le puede llamar calvario al alto costo de la vida, y al mísero sueldo del empleado público que para mantenerse en su puesto tiene que darle los “buenos días” al “dirigente político”, y no faltar a las reuniones del partido “rojo sin mancha”?.

¿No es un calvario las absolutas potestades de las autoridades militares?. ¿No son un calvario las desigualdades en la Administración de Justicia?.

¿Y las tarifas de agua, luz y teléfono?. ¿Ylos enormes sueldos que el Estado da a los ministros y los diputados, y los fantásticos privilegios que se otorgan?. ¿Y las penurias que pasan los enfermos en las salas generales de los hospitales y cómo es posible que el Ministerio de Salud (MINSA) no mejore esas condiciones?

¿No es un calvario las reducidas cuotas de oportunidades que la juventud nicaragüense tiene para ingresar a las universidades buscando como un derecho la formación profesional?.

Todo eso es el resultado de la gigantesca corrupción que el Gobierno promueve y alienta en una sociedad en la que a muchísimos nicaragüenses a diario se les crucifica.

El autor es periodista.   

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