Los tiempos cambian

En la década de los sesenta, setenta y aún en parte de los ochenta del siglo pasado, los pastores de las iglesias evangélicas en Nicaragua eran de gran convicción cristiana, sus características mostraban ser hombres llamados a ser predicadores del Evangelio de Jesucristo; eran hombres humildes, pero muy consagrados a Dios y al plan de salvación.

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