La universidad del futuro

Una universidad donde las ciencias, las humanidades y las artes encuentren un alero propicio; la innovación, la imaginación y la creatividad su morada natural, y “la barca del sueño que en el espacio boga” un lugar seguro donde atracar.

La paciencia, ¿virtud o defecto?

Es en esta forma de actuar con rapidez y precipitación, así como en la falta de paciencia al afrontar los proyectos, donde radican muchos de los fracasos individuales y colectivos en la sociedad moderna.

George Soros y sus enemigos

Soros, que proviene de una familia judía de Budapest que logró sobrevivir al holocausto y posteriormente consiguió escapar de las garras del comunismo, ha sufrido en carne propia el antisemitismo que empercude a esa extrema derecha que actualmente lo demoniza como un príncipe de las tinieblas que supuestamente pretende instalar el comunismo en las sociedades libres que siempre ha defendido.

Comodidad que incomoda

Los que consecuentes con la dirección de Pedro, primer pontífice de nuestra Iglesia católica fundamentada en Cristo, no abjuran de Jesús, su enseñanza ni su nombre y no dejan de decir lo que han visto y oído, serán aborrecidos hasta por sus propios hermanos, serán llevados a la cárcel y a los tribunales e incluso hasta el martirio.

La Iglesia católica y la democracia

La Iglesia católica es parte de la sociedad pero su origen es divino. Funciona mediante un sistema jerárquico porque fue instituida por Jesucristo para “gobernar en la fe y guiar en las cuestiones morales y de vida cristiana a los fieles católicos”.

Entre los ricos y los Lázaros

Es importante aprender a acercarnos al necesitado en lo concreto de la compasión, de la cercanía y del apoyo real al necesitado, no bastan las limosnas. Nuestra felicidad está en nosotros mismos, no en las riquezas y sus esclavitudes.

El valor del matrimonio

La autoridad, la estabilidad y la vida de relación en el seno de la familia constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad y de la fraternidad en el seno de la sociedad y del Estado.

Oportunidades y riesgos

Ser agentes conciliadores y reconciliadores ha de formar parte de nuestro diario existencial, lo que nos exige la valentía de dar el primer paso, reconociendo los propios errores y las propias debilidades.

Atención al suscriptor