Sapoá

Hace 25 años se detuvo la guerra entre el gobierno sandinista y la Resistencia Nicaragüense. El Acuerdo de Sapoá abrió un período de paz ininterrumpido que lleva un cuarto de siglo y que debe ser permanente en nuestro país. Hoy se hace política con propuestas o ataques verbales, antes de Sapoá se hacía política con balas.

Victoria y derrota en Sapoá

Hace 25 años, el 23 de marzo de 1988, representantes plenipotenciarios del régimen revolucionario sandinista y de la Contrarrevolución, firmaron los Acuerdos de Sapoá, llamados así por el nombre del pequeño poblado y puesto fronterizo en el sur del país donde fueron negociados y firmados. Aquellos históricos Acuerdos significaron el principio del fin de la guerra civil que desangraba a la nación y el comienzo de un proceso de paz, precaria e incierta pero duradera hasta nuestros días.

El Tratado del Elíseo y Sapoá

Apesar de las disonancias entre políticos europeos de uno y otro bando, de las amenazas de una crisis económica que pueda torpedear lo ya avanzado en la integración del viejo Continente y de la endeble cultura de Paz que persiste en Centroamérica ¿aún atávica aunque menos pastoril?, ambas regiones, guardando las abultadas diferencias geográficas y culturales han logrado sortear las dificultades perentorias gracias a tratados externos que de una u otra forma fueron los puntales para el salto que dieron en la superación de la pobreza heredada por guerras, desigualdades ideológicas y conflictos geopolíticos, tanto en Francia y Alemania con el Tratado del Elíseo de Postguerra en 1963, como en Nicaragua con los Acuerdos de Sapoá en 1988, siendo este el primer resultado para la paz en el istmo luego de Esquipulas II.

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