De la Revolución Liberal de Zelaya hacia una potencia de nación 

No podemos aspirar a tener autopistas cosmopolitas ni trenes balas ni acabar de sopetón con la pobreza, sin antes desarticular esa dañina mentalidad que, a golpe de influencias nefastas, inocularon a muchos inocentes en la depresión socialista, el parasitismo izquierdista y el atraso marxista en sus cabezas.

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