Una protección necesaria

En días pasados vimos brotes de violencia en el occidente del país como consecuencia de la falta de atención estatal a problemas asociados con la violación a la libertad sindical en el caso de Mina El Limón y el añejo problema de salud pública en pobladores de Chichigalpa que padecen insuficiencia renal crónica.

B2Gold no reinició labores en El Limón

Mientras ayer la empresa B2Gold no pudo reiniciar operaciones en la Mina El Limón, la Sala Penal Uno del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) declaró “improcedente” un recurso de exhibición personal que a favor de los cuatro detenidos por los disturbios en la Mina El Limón presentaron sus familiares. El alegato de la Sala es que los detenidos están ya a la orden de un juez competente.

Repudian juicio ilegal

El diputado Víctor Hugo Tinoco y el coordinador del Movimiento Liberal Constitucionalista Ramiro Sacasa, el exdiputado Carlos Noguera, catalogaron de ilegal el proceso judicial en contra de extrabajadores de Mina El Limón y de ciudadanos involucrados en los incidentes violentos en Chichigalpa.

Sí, son vándalos y delincuentes

No hay ninguna excusa para que una protesta cívica se torne en una batalla campal en donde las pedradas puedan, como en efecto ha ocurrido, arrancarle la vida preciosa a un ciudadano, sea este civil, policía, sandinista o de cualquier ideología y así como repudiamos en forma unánime los trágicos sucesos de Las Jagüitas, debemos condenar y repudiar los actos de violencia, vengan de donde vengan.

Un régimen policíaco en apuros

A partir de los años noventa, el país entró en una espiral violenta, sin contenido social. Era un movimiento de asonadas y de vandalismo delincuencial, orquestado burocráticamente, a discreción de mandos partidarios ambiciosos, a medida que el sandinismo cambiaba de rostro, y se disponía a reconquistar el poder sin aquella mística desinteresada de la juventud que anhelaba antes, durante la época somocista, un país libre.

Mina El Limón sin diálogo

Si el gobierno está dispuesto a negociar, afirman los sindicalistas que tendrían como garantes del diálogo a un pastor y a un párroco.

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