Carta abierta a Adolfo Pérez Esquivel 

Quizá la reprobación que usted tan diáfanamente expresa contra el premio Nobel a María Corina Machado, y por ende, a la decisión del Comité noruego, solo podría solventarse con un gesto explícito y audaz: la renuncia a su propio galardón al considerar que el jurado ya no representa los valores que usted cree que ese premio debe tener.

Y el Premio Nobel de la Paz es para… 

Si el Comité noruego pusiera sus ojos sobre Nicaragua y decidiera otorgarle el Nobel a alguno de sus ciudadanos, en nombre de esas “mujeres y hombres valientes” que han dado su vida por restaurar la democracia, tendría un problema mayor: ¿a quién ungir para que todo el país pueda sentirse representado?

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