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Se ha afianzado más en Occidente y en todo el mundo, que un nuevo orden mundial viene imponiéndose, esta vez para bien de la humanidad al liberarse algunas naciones de las trabas del comunismo internacional y sus mugrosas variantes. En este sentido el Premio Nobel de la Paz concedido a María Corina Machado, la libertadora de Venezuela, se enmarca también en esa nueva corriente política global, esta vez alimentando las esperanzas de ese pueblo sufrido pero a la vez alentando a toda América de esperanzas reales por los vientos de libertad que pronto habrán de soplar, sobre todo en Cuba y Nicaragua.
Las naciones bajo el republicanismo libertario y otras reprimidas por la bota castrochavista ya despiertan de este letargo marxista leninista tropical, y están en abierta oposición ante estas dictaduras. Son procesos en marcha.
Y están en marcha también por la certera agenda política internacional que Estados Unidos viene imprimiendo con la administración de Donald Trump, cuyos mensajes, por ejemplo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dinamitando a los organismos mundiales, contra el cambio climático —al que tildó como la mayor estafa del mundo— y pidiendo a Europa tomar distancia económica de Rusia sobre todo con la compra de gas y petróleo para poner fin a la absurda guerra a Ucrania y evidenciando la incapacidad de ese organismo para mediar por la paz en diversos puntos del planeta, más la lucha contra el terrorismo, los narcoestados latinoamericanos y el crimen organizado, dejan claro que ahora sí la perspectiva de un cambio es posible.
Y es precisamente en esa cruzada por la libertad y la democracia en la que se da la concesión del Nobel de la Paz a María Corina, una mujer que se lo merece más allá de las estupideces y contra argumentaciones provenientes del marxismo cultural y de otros sectores y tiranos.
Este Premio, comenzó a cocinarse en Miami, en el sur de Florida en el 2024, juntando a una mezcla poderosa entre académicos, exiliados y destacadas personalidades del Partido Republicano, quienes a principios de esta semana se juntaron en el Museo de la Diáspora Cubana en una conferencia de prensa para dar detalles, celebrar y rememorar la iniciativa, estando presentes el congresista Carlos Jiménez y María Teresa Morín, coordinadora del partido de María Corina “Vente Venezuela» en Estados Unidos, así como organizaciones centroamericanas como las fundaciones Francisco Morazán de Honduras y OPA de Nicaragua, entre tantos otros.
Dicha nominación fue impulsada por el Miami Dade College (MDC), y respaldada por las universidades Internacional de la Florida (FIU), St. Thomas y Barry, contando con el apoyo y firma de líderes conservadores como Marco Rubio, actual secretario de Estado, el senador Rick Scott, los congresistas Mario Díaz-Balart, Carlos Jiménez y María Elvira Salazar.
Marcel Felipe, una de las figuras claves detrás de esta celebrada nominación, tuvo a bien recordar en la rueda de prensa las primeras conversaciones de cara a cómo recuperar la democracia para Venezuela y para los otros países, resaltando la “insistencia pacífica” en esta lucha por parte de la ganadora, que al final dio sus frutos, incluso frente a la brutal represión, evitando un derramamiento de sangre entre sus compatriotas.
Ella y este Nobel de la Paz demuestran que el civismo también tiene sus herramientas cuando se lucha por la libertad, el respeto y la dignidad para todo ser humano. María Corina Machado es la heroína de este nuevo orden mundial y de una era de luces para Venezuela que inspira a toda América.
El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional y fundador del Partido Libero Conservador Clásico OPA.