Lustrador de alto vuelo

Un elegante asiento de madera, alto y brillante de barniz es el puesto que Danilo Vega ocupa en el lobby de un hotel. Aquí atiende a ejecutivos, empresarios, ministros, diputados y embajadores, entre otros huéspedes que llegan a él en busca de una lustrada impecable.

Con lluvia se gana y pierde

El mariachi no canta, el lustrador no lustra, a los mangos se los lleva la corriente y nadie quiere raspados ni bolsitas con agua. La gente solo pide café. Es lo que pasa cuando llueve en Managua.

Cartas al Director

“La fe de los hombres queda sellada en sus acciones, les modela sus facciones y les resplandece la mirada”.

De la caja de lustrar, al maletín de abogado

El Carlos Sánchez Brenes que luce impecable por los pasillos de la universidad y que algunos estudiantes llaman “profesor”, es el mismo que hace cinco años lustraba de pantalón chingo y camiseta a un costado de la iglesia de Jinotepe, frente al mercado. Justo en el mismo lugar donde su padre, don Carlos Sánchez, se instala aún todos los días desde las 7:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. a esperar a su clientela.

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